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Los últimos días. Un atisbo de solidaridad

No está mal que de vez  en cuando el cine español se pase a otro género y terreno al que no nos tiene acostumbrados, que nos sumerjan en un mundo de ciencia ficción por llamarlo de alguna manera con un toque de post apocalíptico que todo unido genera una ficción que nuestros directores españoles no han desarrollado con demasiada asiduidad.

En “Los últimos días” la dirección y el guión corren a cargo de los hermanos Álex y David Pastor  quienes en su primer largometraje ya pasaron por la ciencia ficción con “Infectados (Carriers)”, pero en esa ocasión estos directores españoles se fueron a Estados Unidos para rodar el film, ahora se quedan en su país y aprovechan la ciudad de Barcelona para grabar esta su segunda cinta.

"Los Últimos días", cartel.

El planeta está siendo invadido por una enfermedad tan rara como fulminante, haciendo que la gente genere un pánico irracional a salir al exterior y respirar el aire de la calle, provocando ello su muerte repentina. Viendo lo que pasa en la calle mucha gente intenta sobrevivir dentro de sus casas o sus trabajos para no contaminarse. Marc (Quim Gutiérrez),  un programador informático,  se queda bloqueado en su trabajo, pero necesita ponerse en contacto con su novia, Julia (Marta Etura) ya que esa misma mañana antes de salir de casa discutieron y no quiere que ella se quede con la sensación de que no la quiere; por lo que intentará por todos los medios llegar hasta su casa y reencontrarse. En esta odisea Marc cuenta con la compañía de Enric (José Coronado), quien quiere salir para encontrar a su único familiar que tiene, las primeras horas de convivencia, entre estos compañeros de viaje,  no son demasiado afables.

Los cien minutos de metraje de “Los últimos días” se pasan en un suspiro entre esas primeras imágenes en tonos verdes de Marta Etura, impactantes como si de un sueño se tratase y así es, angelical como es ella llenando la pantalla con su sonrisa, y nada nos haría presagiar que las siguientes secuencias fueran totalmente futuristas de una tierra devastada contrastando con la vitalidad anterior se nos muestra la muerte, la miseria, la ruina de la ciudad en sí, todo esto recalcado en tonalidades grises y negras.

Entre medio de todo esto nos surgen dos historias cotidianas y paralelas, las vidas de Marc y Enric que ya se encontraron con antelación, ya que la película está llena de flashbacks que nos van deshilando unas historias que se nos ponen en bandeja y se desarrollan de adelante a atrás, y con idas y venidas y con reflexiones de todo lo ocurrido sacando conclusiones más allá de lo panorámico y buscando también el tono sentimental.

los-ultimos-dias

Enric tiene que sacar adelante un proyecto en la empresa y para ello le aprieta bien las tuercas a Marc quien por ello no duerme y esto hace que también discuta con su pareja. De refilón y como no de frente, de cara a los personajes la crisis se enfoca, con despidos, con presiones laborales, mostrando todo el poder de las altas esferas de la empresa en cuestión. Más adelante veremos como en la confusión en la apocalipsis de los hechos, de la desolación de los edificios, también habrá poder, en este lugar el del más fuerte.  En ambos mundos hay un miedo y es el de no sobrevivir, exponen un mundo lleno de competencia, ya sea devastado o no.

En las continuas imágenes que los personajes hacen pasar por su cabeza y que se nos muestran reflejan constantes recordatorios de lo que tienen, de lo que añoran, siempre con un poso de nostalgia de fondo con la sensación de mucha soledad en el mundo laboral. Hacen hincapié en la tolerancia, solidaridad, compañerismo y lealtad que aparecen y desaparecen fugazmente en el ámbito laboral, haciendo que finalmente lo positivo sea resaltado por los resultados finales, pero antes han tenido que pasar por un camino no tan fácil para saltar las adversidades de la vida.

La figura del padre aparece en varias ocasiones, y a mi parece un homenaje en sí a esa figura, porque ambos protagonistas quieren buscar una salida de donde se encuentran encerrados por ese papel. Uno buscará a su padre y el otro sin saberlo, sabe que la cuestión de ser padre ha quedado en una discusión que no debería haber ocurrido. Demasiada casualidad que los dos tengan esa búsqueda interior de reflejo de la paternidad en ellos, y no sería así si los hermanos Pastor no quisieran darle más importancia de la que tiene.

El guión de “Los últimos días” está dotado de diálogos rápidos e inteligentes, que hacen que el espectador se mantenga alerta de lo que va a venir después, quedando expectante para ello.  Las escenas que son de acción y efectos especiales están muy bien logradas y creíbles además de estar muy bien compaginadas con la música de fondo que parece casi siempre un redoble de tambores que parecen aventurarte que algo va a pasar.

Una Crítica de cine de Susana Peral.

 

Acerca de Rafael Calderón

Crítico de cine, Director y Redactor jefe en Cineralia. Admito que soy un enamorado del séptimo arte que no duda en recordar que como dijo aquel, "Nadie es perfecto"

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