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Las flores de la guerra. La fina línea que separa el bien del mal

Crítica de cine. ‘Las flores de la guerra’.

La novela de Yan Geling “Las 13 mujeres de Nankin” ha sido pasada a la gran pantalla por Zhang Yimou como ‘Las flores de la guerra’, uno de los estrenos de cine más destacados de la semana. Es la producción de China más cara de la historia de su cine y ha conseguido triplicar su coste en taquilla dando lugar a ser la película con mayor recaudación en su país.

Con todos estos datos si la película fuera de la factoría norteamericana nos encontraríamos ante uno de los posibles taquillazos del año en cualquier país, pero no siendo así no sabemos cuál será su futuro. Es una lástima porque las cifras no deberían embaucarnos a la hora de ir al cine, hay propuestas no comerciales con mayor calidad que otras que poseen gran envergadura monetaria y por lo tanto más publicidad, aunque en este caso os aseguro que la propuesta lo merece.

Las Flores de la guerra

Nanking, 1937, es el frente principal de la guerra entre China y Japón, en este escenario John Miller (Christian Bale) tiene que ir a una iglesia católica para realizar los preparativos del entierro del sacerdote fallecido. Allí se encuentran un grupo de alumnas que viven refugiadas del sufrimiento y combates de la guerra. Las necesidades de la guerra y la soledad de las chicas dará pie a que John intente sacar provecho de esa situación. Al poco llegan a refugiarse un grupo de prostitutas, los dos grupos de mujeres no llegan a comprenderse al ser tan diferentes, pero finalmente se tendrán que unir para salvaguardar su vida de los abusos y barbaries que las tropas del ejército japonés cometerán el 13 de diciembre. En ese momento el meramente empleado de una empresa funeraria, John Miller, se convertirá en el protector de todas las mujeres que en ese momento se encuentran en la iglesia junto a él.

En ‘Las flores de la guerra’, el guión de Liu Heng está diseñado para disfrutar no por la temática porque es dura, si no para ver una recreación de unos acontecimientos desde una perspectiva humana y de positividad dentro de tanto drama. Es para sentir la belleza de las escenas, ojo por la técnica no por los hechos, disfrutar de grandes interpretaciones, pero también puede que el dolor traspase a la sala y se instale en nosotros, porque lo que la pantalla muestra no deja indiferente a nadie, al igual que hiciera “Ciudad de vida y muerte”, film con el que guarda mucha relación ya que está ambientado en la misma época y situación, ambas dos desgarradoras.

Si hace poco teníamos “Amor bajo el espino blanco” en cartelera, con una poesía pura en todo el discurso de la película con una historia de amor que conmueve desde los primeros instantes el director ha pasado a un discurso mucho más intenso y compacto en lo dramático, porque el tema así lo requiere pero sin dejar las emociones de lado, esas que el tan bien sabe mostrar y sacarnos a los que estamos al otro lado de la pantalla.

Una narración poética dentro de un contexto bélico que por esto mismo, recalca más si cabe todas las emociones contenidas en todas las frases, en todas las miradas, y sobre todo en todas imágenes bélicas y despropósitos humanos mostradas que harán que nos removamos en nuestro interior. Esas balas que cruzan las cristaleras, cruzando canastas, esas mirillas que dan paso a la víctima del momento. Esos cristales de colores que se rompen puede ser toda una metáfora del equilibrio de una sociedad que se hace añicos, que se desmorona poco a poco, (porque la imagen se muestra a cámara lenta y luego acelera), y la unidad que forman esas vidrieras se separan para no poder juntarse de nuevo, ya que muchos son la muestra del reflejo de lo que se pierde en cada batalla.

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Pero el director de ‘Las flores de la guerra’, ha querido que esas vidrieras dieran para más si cabe, además del desmoronamiento con su rotura, entra en esa imagen unos halos de luces que no es otra cosa que un rayo de esperanza que siempre queda en cada batalla, en cada embiste, la esperanza de esas personas que se encuentran refugiadas en la iglesia, no sean víctimas de las injusticias de lo que hay fuera.

Una intensidad de emociones que conjuga con las imágenes y los diálogos cargados de una fuerza intensa que impacta en el espectador por el conjunto de sentimientos y dolencias que trasmite. Las guerras todas, sean las que fueran no dejan indiferente a ningún bando, finalmente siempre hay un ganador y un vencido, pero realmente será así o el tiempo perseguirá en las almas de todos aquellos que hicieron atrocidades, no se sabe muy bien pero todo en esta vida finalmente sale a la luz y la conciencia es traicionera, no dejando impune a nadie.

Podemos resaltar como aquí existen dos partes de mujeres afectadas y reflejadas, todas indefensas, pero unas pura inocencia que no han vivido todavía y se les trunca su destino por culpa de otros, y las otras con una experiencia debido a las dificultades de la sociedad o puede que porque quieran, que tienen experiencia pero el miedo y la indefensión ante la situación es la misma. Aparentan valentía y saber estar pero la indecisión se muestran en sus rostros, primeramente quieren simplemente mirar por ellas mismas, pero acaban siendo la salvación del resto compadeciéndose de las más pequeñas de la historia, con esas miradas que reflejan terror ante esa situación que descolocaría a cualquiera. No hay mayor bondad que ponerse en el lugar de otro para salvaguarda una vida inocente.

Todos los personajes tienen unas personalidades opuestas pero que acaban realizando todas unas metamorfosis debido a la complejidad del desarrollo de sus horas de convivencia dando rienda suelta a la unificación de todos para uno, una unión que se refleja en el desenlace.

No puede uno mostrar indiferencia ante esta situación que por mucho que pensemos que se ha vivido a lo largo de las décadas es sufrimiento puro y sobre todo dejando a la sociedad más hundida todavía.

Cómo pasar de la maldad, la vileza y la bajeza del ser humano, a incluso divisar en la misma persona atisbos de bondad cuando ve que lo que hay fuera es incluso peor que el. Ver como el ser humano se transforma, pasando de ser un ruin, que quiere aprovecharse de la situación acontecida en esos momentos, pero con las evidencias que trascurren pasados las horas en ese guerra, finalmente es la persona que toma las riendas de esa situación y se enfrente a las circunstancias adversas, dentro de lo que se puede hacer, y así intentar salvar al menos algunas vidas.

Porque finalmente la moral supera a la ambición personal y se refleja en las acciones que todos los protagonistas realizan dejando su ambición y meta personal que tenían de antemano, para verses inmersos en un mundo de superación y de mutua ayuda, aunque los ideales de cada uno sean tan contrapuestos, finalmente sobrevivir es un mismo ideal.

Imágenes impactantes y arrolladoras que contrastan con otras puramente humanitarias, donde el personaje masculino emana tranquilidad en esos fotogramas donde está ayudando a las chicas indefensas, con una serenidad que les da paz aunque interiormente todos estén destrozados. Esos primeros planos de esa mano de Christian Bale rozando los cabellos de las chicas simplemente acariciando como un acto de sosiego, de tranquilidad, de querer transmitir paz, esa que fuera de esas paredes no tienen, pero que desean que llegue.

‘Las flores de la guerra’ conmoverá a cualquiera por su intensidad en imágenes y contenido, además de ver que el ser humano puede avanzar sin pisotear, sacando y viendo la parte positiva no para el mismo si no para los demás, un acto de generosidad dentro de un mundo alterado. Incluso dando tiempo a ahondar en el terreno amoroso en una situación tan delicada como es enfrentarse a la supervivencia en un mundo hostil creado por el propio ser humano.

Crítica de cine de Susana Peral.

Acerca de Susana Peral

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Un comentario

  1. Estupenda crítica, Susana, has analizado muy bien todos los aspectos de la cinta, me gusta el hincapié que haces en el aspecto humano de la trama, más que en el técnico del film, aunque no cabe duda de que ya sólo por ese elevado coste en la realización de la película se han empleado muchos medios, y la maestría de Zhang Yimou ha jugado un papel muy importante dirigiendo y cuidando cada detalle.

    La película la vi hace ya bastantes meses, y nunca comprendí por qué en España no se estrenó en el mismo momento que en el resto del mundo: 16 de diciembre de 2011. Desconozco el motivo de esta tardanza de año y pico, tal vez productoras, distribuidores…se me escapa.

    Para mí, además la belleza plástica, de mostrar la atrocidad que supone cualquier guerra y las víctimas inocentes que se lleva por medio, lo que quizás más me sorprende de “The flowers of war” es la transformación del canalla en protector/salvador. El papel de Christian Bale evoluciona en pocas horas hasta convertirse casi en el único referente para el resto de habitantes del convento-iglesia: las jóvenes novicias, las mujeres “cansadas” de la vida…y el “monaguillo”.

    Curioso como Christian Bale cierra el círculo. Otra película en territorio chino acosado por los japoneses, en el mismo conflicto bélico en que se desarrollaba su debut cinematográfico con Spielberg cuando sólo tenía 13 años en “El imperio del sol”.

    Anoto “Ciudad de vida y muerte”, gracias por el apunte 😉
    Ah! y decir que a Bale le sienta igual de bien el traje de Batman que la sotana que luce aquí 😉

    Saludos y que sigas escribiendo así de bien, se nota en tu manera de escribir que el cine te pasiona.

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