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Blancanieves. La madrastra Roberts se hace dueña de la película.

Se ha estrenado en los cines españoles la última película de Tarsem Singh (director del despropósito que fue “Immortals”). Después de eso, cualquier otra película sólo puede ser mejor, y así ocurre.

Nos encontramos con una nueva versión, en clave de comedia, del cuento de Blancanieves de los hermanos Grimm, narrado en esta ocasión desde el punto de vista de la malvada madastra. Siete enanitos (que resultan ser ladrones saltimbanquis) ayudarán a Blancanieves a reclamar sus derechos al trono, que le pertenece por nacimiento, y a conquistar al Príncipe (Armie Hammer) con el que pretende casarse la temible Reina (Julia Roberts).

Julia Roberts en Blancanieves.

Julia Roberts es lo mejor de la película, recuperando el resplandor de los tiempos de “Pretty woman”, se cree la reina de la película y luce más y mejor que nadie. Pero si hay algo que merece una digna mención es el vestuario, la diseñadora japonesa Eiko Ishioka demuestra poseer muchísimo talento, llevando al espectador a un mundo único de colores y formas, con vestidos y peinados imposibles y preciosos.

Sobre Blancanieves, la mujer más hermosa del Reino, los encargados del maquillaje podrían haberle retocado las cejas a la actriz, porque desvían la visión de cualquier otra cosa que esté en escena.

En cuento a la película en sí, la historia entretiene, es más gamberra que la versión de Disney, transformando a los dulces enanitos en salvajes ladrones (y cambiándoles los nombres de paso). Tiene escenas interesantes, como el preludio animado, y una escena de acción bastante conseguida con marionetas gigantes controladas por la Reina. Pero también peca recurriendo demasiado a situaciones que más que disparatadas rozan la vergüenza ajena, como un príncipe hechizado que se cree un perrito faldero.

Crítica de Blancanieves.

Junto a Julia Roberts, son los enanos los que más se lucen y se creen sus personajes, puesto que el príncipe Alcott sólo sabe sonreír y estar sin camisa. Siendo las escenas de nuestros pequeños amigos lo mejor en los planos donde no sale la pérfida madrastra. Cabe mencionar a un Nathan Lane que ha tenido tiempos (y papeles) mejores; y una Lily Collins a la que el protagonismo de una película le viene, de momento, grande.

En resumen, es una película simple pero no indigesta, para ver con los peques de la casa, ellos la disfrutarán, los mayores no tanto.

Lo peor: Un guión flojo y previsible, ¡pero qué importa! ¡Todos conocemos el cuento! Y algunas escenas que dan vergüenza ajena.

Lo mejor: El tratamiento de rejuvenecimiento de la madrastra Julia Roberts. ¡Ríete tú del photoshop! Y un vestuario magnífico y precioso de la mano de Eiko Ishioka.

Nota: 4,5 sobre 10.

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