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Crítica de Al final todos mueren. Irregular película que deja buen sabor de boca

Se estrenó este viernes 31 de octubre Al final todos mueren película coral española, que cuenta cinco historias entrelazadas dirigidas cada una por un director español diferente.

De esta forma, cuenta con Javier Fesser (Camino, Mortadelo y Filemón), Javier Botet (actor visto en [Rec] y Las brujas de Zugarramurdi), Roberto Pérez Toledo (Seis puntos sobre Emma), Pablo Vara y David Galán Galindo (estos dos últimos se enfrentan a su primer largometraje).

La cinta cuenta con las actuaciones de  Javier BotetManuela Vellés (Camino), Macarena Gómez (La que se avecina), Andrea Duro (Promoción Fantasma), Elisa Mouliaá (Águila Roja), Andrea Ros ([Rec] 2), Miguel Ángel Muñoz (No controles), Alejandro Albarracín (Tierra de lobos), entre otros.

Crítica de Al final todos mueren

El nexo común de todas es un asteroide que irremediablemente se va a estrellar contra la Tierra y erradicará a la Humanidad (En esta ocasión, ni Bruce Willis podría evitarlo). Ante tan inminente amenaza, cada historia contará cómo lo viven diferentes personajes, cada una con un punto de vista y género diferentes. Así, vemos cómo el prólogo y epílogo cuentan con la firma de Javier Fesser, que no duda en plasmar en los diálogos de dos astronautas que serán testigos de la destrucción del planeta todo su ácido y disparatado sentido del humor.  El trabajo  de Fesser es, junto a la última historia (de David Galán Galindo), lo mejor de este film.

Cada historia que se narra en Al final todos mueren es un mundo diferente a las demás, son historias más o menos independientes cuyo único nexo en común (en un principio) es el Fin del Mundo y cómo lo afrontan diferentes personajes. Así, la primera historia, protagonizada y dirigida por Botet, cuenta cómo un psicópata ve que se queda sin tiempo de terminar su cruel “obra”, y que todos sus asesinatos se quedarán sin ser conocidos y él sin recibir todo el mérito que se cree que merece. Por eso, empieza con una última víctima un juego cruel, porque es lo último que le queda por hacer.  Botet plasma con bastante acierto el universo claustrofóbico y psicótico de este asesino en serie que, por primera vez, descubre que él no tiene el control.

La siguiente historia, titulada “Los románticos del Fin del Mundo”, cuenta cómo las personas empiezan a asumir que es el Fin, así que deciden dejar aflorar sus verdaderos sentimientos, confesar viejos amores y romper con sus parejas. Si bien afronta un tema interesante, y cuenta con algunos momentos surrealistas muy entretenidos, adolece de unas interpretaciones muy planas que desubican totalmente del clímax necesario.

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Algo similar ocurre en la siguiente historia, donde un grupo de amigos que ya ha perdido la esperanza, encuentran en una mujer herida 5 entradas para ir a un refugio. Ante tal descubrimiento, deberán decidir si salvarla o dejarla morir y quedarse con sus entradas. La aparición de un invitado sorpresa trastocará cualquier duda. Aquí volvemos a sufrir alguna interpretación floja, pero ese invitado sorpresa dará aire fresco a esta historia, transformando la historia en un “slasher” con final imprevisible.

Seguramente sea por el bajón que da Al final todos mueren en la mitad de su duración, o bien porque hay que ser bastante friki para darse cuenta de todas las referencias y chistes que se recogen en tan pocos minutos, pero la última historia (a sólo tres horas del impacto) protagonizada por unos inspiradísimos Ismael Fritschi y Elisa Mouliaá es el mejor relato de todos los narrados. La historia de un dueño de una tienda de cómics que ha planificado minuciosamente sus últimas horas, verá cómo sus planes se verán alterados por una mujer embarazada, que tras romper aguas, no sabe si debe traer al mundo un bebé para que muera horriblemente a las pocas horas.

Tan sólo por esta historia y por el prólogo y epílogo ya merece la pena ser vista la película, y bien merece la pena pagar la entrada. La historia de David Galán Galindo es un auténtico lujo, un sinfín de risas y unas actuaciones muy inspiradas e inspiradoras. Valorada por separado sería un auténtico sobresaliente.

En resumen, nos encontramos ante una cinta irregular, donde más que las tramas lo que fallan son algunas actuaciones. El orden de las tramas y géneros es excelente, porque sabe plasmarte perfectamente lo que sienten en cada momento los personajes, donde de paso consiguen embaucarte y que logres identificarte con tan variopinta muestra de personajes tan opuestos entre sí.

Lo mejor: El prólogo y epílogo de Fesser; y, sobre todo, esa historia friki y divertidísima firmada por David Galán y ejecutada a la perfección por sus (hasta ahora) desconocidos protagonistas.

Lo peor: Algunas actuaciones, en especial en las historias de “los románticos del Fin del Mundo” y  la siguiente de las entradas para el refugio, las cuales desdibujan un trabajo que podía haber sido mucho más excelente. Pero, aún así, catapultan aún más la historia final (no todo iba a ser malo).

Nota: 7

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Crítica de cine de Eduardo Quintana.

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