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Negociador. Ácida, mordaz y muy bien realizada

Crítica de Negociador

Nos adentramos en un tema espinoso, pero tratado con delicadeza y con un sentido del humor negro que suavizan mucho el tono.

Esta es una de esas películas que te recuerdan el placer de ir al cine. Una cinta que puede parecer “cómica”, de hecho, tiene numerosos gags, pero al mismo tiempo te invade el desasoiego, cierta intranquilidad porque no sabes cómo puede acabar la historia. Y, ¿qué hay mejor que una película de la que no puedas prever el final? Pero también, ¿Qué hay mejor que una película que sea realista, humana?

Porque Negociador es ante todo eso, una obra de arte que es muy real. Como bien ha indicado su director, Borja Cobeaga, “es una ficción basada en hechos reales”. ¿Cuáles son estos hechos? La negociación con la banda terrorista ETA en el año 2005. A partir de esta idea, se construye un largometraje que es una de esas muestras de cómo hacer buen cine, entre otras cosas, porque el guión del mismo es muy bueno.

Cobeaga ya tiene una dilatada experiencia. Ha dirigido Pagafantas, No controles; unos cuantos cortometrajes, y muy recientemente, ha sido co-guionista del gran éxito del cine español de este año, la genial Ocho apellidos Vascos. Ahora en Negociador, nos adentramos en un tema espinoso, pero tratado con delicadeza y con un sentido del humor negro que suavizan mucho el tono.

Además del director, los artífices de que esta sea una película verdaderamente genial, son el protagonista Ramón Barea, interpretando al político Manu Aranguren, enviado para las negociaciones, y Carlos Areces, un actor que no hace falta que interprete mucho para arrancarnos una carcajada, porque simplemente viendo sus expresiones faciales lo consigue. Aquí, Areces interpreta a uno de los jefes de ETA, encargado de negociar con Manu, el representante del Gobierno. Pronto, los diferentes malentendidos, el manejo del lenguaje y la relación personal que se va creando entre los negociadores, suponen la clave para la resolución del conflicto.

Debo lanzar un aviso importante a los lectores y futuros espectadores del film: Negociador no va en la línea de Ocho apellidos Vascos. Mientras que la comedia de Dani Rovira y Clara Lago busca la astracanada y el puro absurdo, Negociador va en otra senda. Ni si quiera podría ser calificada tampoco como comedia, pues es más bien un relato trágico aderezado con momentos sarcásticos y ácidos.

En definitiva, Negociador es una cinta que merece mucho la pena ver.

Acerca de Ramiro González

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