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El Impostor. Realidad Superando, y Mucho, a la Ficción

Este próximo viernes Avalon Distribución Audiovisual estrena en nuestra cartelera de cine “El impostor” un documental basado en hechos reales dirigido por Bart Layton, que no dejará indiferente a nadie.

Nicholar Barclay desapareció en San Antonio Texas con 13 años. A los cuatro años aparece en otro país fuera de su nación, en España. Pero las dudas asaltan a todos aquellos que llevaron el caso en su día, su fisionomía ha cambiado abruptamente, su color de pelo, su fisionomía incluso su acento que ahora es francés, ¿ tanto puede un niño cambiar en ese periodo de tiempo? La familia está tan ansiada por su regreso que le acoge como si no hubiera pasado un día sin él. Pero, ¿será cierto que esta persona es la que desapareció en su día?.

"El Impostor", crítica.

Si decimos que el documental está más en boga que nunca, es una realidad patente, cada vez tenemos propuestas más arriesgadas en ese género y de mayor calidad, que no tienen nada que envidiar a una cinta de ficción.

Aunque en este caso que nos ocupa no hubiera estado mal que la ficción hubiera estado presente y no basarse en hechos tan reales y sobrecogedores, porque después del visionado uno se queda muy impresionado de lo cruel y retorcido que puede llegar a resultar el ser humano, superando y mucho la imaginación de cualquier guión.

Si todo lo que visionamos en “El impostor” lo hubiéramos pasado a una historia imaginaria se pondría el grito en el cielo de cómo se le puede ocurrir tal barbaridad a un guionista, clasificándose incluso de morboso y cruel.

Con tal motivo la reacción del público y la mía es de sensación de impotencia y rabia ante unas autoridades que no comprobaron unos hechos mucho mejor, y sales con escalofríos en el cuerpo pensando que algo de esta envergadura pueda pasar a estas alturas, de estas fechas con tantas tecnologías a nuestro alcance, para poder corroborar unos datos.

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Introducirse dentro de una familia que ha sufrido una pérdida o desaparición es complejo pero aquí, Bart Layton lo ha hecho con gran naturalidad, tratando el tema de frente sin tapujos pero sin retorcimientos necesarios. Es complicado no sacar conclusiones de antemano después de haber leído la sinopsis, pero lo bueno de su guión es que te mantiene expectante en todo momento para saber cómo y cuando ocurrió el tema en cuestión, no te lo plasma todo al principio va paso a paso minuciosamente, e insiste bastante en cómo lo vivieron cada miembro de la familia, porque no todo el mundo reacciona de la misma manera.

La delicadeza es algo que se nota a la hora de entrevistar a la familia, pero tampoco quiere decir esto que se les haya tratado con privilegios si no que el dedo en la llaga no ha sido usado, simplemente se les ha dejado expresarse y contar su historia, que para eso es suya; luego ya el espectador meditará y opinará al respecto de cómo se ven los hechos trascurridos y contados en el film y si se cree o no a cada una de las declaraciones.

Porque en “El impostor” la duda es algo que fluye en todo momento y que cada unos de los narradores del documental va dejando en un hilo velado con sus palabras y miradas, y el público en la sala tomará nota de ello y decidirá sacar sus propias conclusiones.

Si el director ha tenido delicadeza en cómo tratar el tema no lo tuvo en su día Frédéric Bourdin en suplantar la identidad de otra persona, que ni por asomo pudiera ser él, pero sí jugar fríamente con los sentimientos de una familia necesitada de esa noticia, la aparición de su hijo perdido. La lectura que se hace de esta persona es maquiavélica y es así como actúa sin pudor maquinando todo con astucia, hipocresía y engaños, algo que se le ocurre por casualidad, pero sin medir sus actos, para no ser detenido por otros hechos, porque esta persona no da para uno da para muchos documentales, dado el curriculum que lleva en su vida.

Y todo hay que decirlo su imagen y mirada en pantalla es de psicópata total, mostrando una frialdad absoluta que aterra. No tienen desperdicio ninguno de los ataques que finalmente acaba haciendo contra la que supuestamente era su familia, os dejará sin palabras.

Las declaraciones hay momentos que me parecen un segundo documental paralelo, pues la culpa ronda a todos los personajes, ya que se echan en cara no haberse dado cuenta de la farsa. Hay implícita en toda la historia una necesidad de cariño, de dar y de recibir, pero incluso se podría pensar que desde un punto algo egoísta, siendo meramente pura conveniencia, vuelve otra vez en este ámbito a rondar la duda.

Destacable si contamos que es el primer documental del director Bart Layton llevado a la gran pantalla, está curtido en este género pero para televisión. Hay que elogiar el tono de la narración y el color que se ha dado a la grabación porque todo ello está tan bien unido que hace que el espectador se vea metido en la historia, que se la crea y que le impacte.

Una Crítica de cine de Susana Peral.

Acerca de Susana Peral

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