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Crítica de Kingsman: Servicio secreto. Los modales hacen al hombre

Crítica de Kingsman: Servicio secreto

El género de las películas de espías se reinventa, al menos un poco, con esta nueva propuesta que llegará a las pantallas el próximo 27 de Febrero.

Una película que, independientemente de sus pequeñas dosis de sangre, se puede decir que es Familiar, porque la van a disfrutar tanto los mayores como los más jóvenes. Basada en un cómic de Mark Millar y John Romita, autores de Kick-Ass, Kingsman: Servicio Secreto es una de las mejores películas de este año, no porque sea una de esas obras trascendentales que pretenden pasar a la historia del cine, sino porque cumple precisamente con la premisa básica de una película, que es la de divertirnos, hacer que nos pasemos un buen rato en la butaca y que el dinero empleado en la entrada esté plenamente justificado.

Una cinta que puede parecer una historia de acción y aventuras normal, pero en el fondo, encierra un mensaje: “Los modales hacen al Hombre”.

Esta frase se la dice, en Kingsman: Servicio secreto, el agente Harry Hart (Colin Firth) a su nuevo discípulo, el joven protagonista de esta historia, Eggsy, hijo de un camarada y amigo caído en combate con el que Harry tiene una deuda de vida.

¿Qué es ser un Kingsman?

Mucho más que ser un espía. Ser un Kingsman significa ser un Caballero, elegante, sofisticado, que se preocupa por ayudar a los demás en un mundo donde los políticos solo velan por sus intereses propios. Eggsy es un joven de clase baja, que echa de menos a su padre al que perdió siendo muy pequeño. Vive con su madre y un hombre que la maltrata. Tiene un futuro prometedor pero las circunstancias personales le impiden marcharse, pues debe proteger a su madre y a su hermana pequeña. A la búsqueda de un rumbo que seguir en la vida, Eggsy conoce a un hombre llamado Harry Hart, alguien que conoció a su padre: “Veo a un joven con muchas posibilidades” le dice, y el modo que le ofrece para cambiar su existencia es que vaya a verle a la sastrería Kingsman, un lugar que no es lo que parece, pues esconde una agencia de espionaje independiente de la burocracia política, hombres que decidieron actuar por su cuenta para ayudar a los más desfavorecidos, adoptando el modelo de los antiguos caballeros medievales, concretamente de las leyendas artúricas, y por eso, sus nombres en clave responden a los de los Caballeros de la Mesa Redonda. Ahora, el agente Lancelot ha caído en combate, y buscan un sustituto. ¿Será Eggsy ese joven con potencial que Harry cree?

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Acompañando a Colin Firth en esta aventura, encontramos a Samuel L. Jackson en el papel del villano, Richmond Valentine, con una interpretación en Kingsman: Servicio secreto sencillamente genial (merece mucho la pena ver la película en V.O. para poder apreciar el modo de hablar particular que tiene este personaje), Mark Strong haciendo de instructor de los cadetes, y el veterano Michael Caine como el Jefe de los Kingsman.

Podría decirse también que Kingsman: Servicio secreto encierra momentos paródicos del género y, por lo menos para mí, un guiño muy importante al personaje de Jack Bauer, el héroe de la serie 24. Drama, intriga, y emociones fuertes se dan la mano en este film que hará desear a más de uno ser un Kingsman.

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