jueves , abril 26 2018
Home / Críticas de cine / Crítica de Land of Mine. Dramas de los que nadie habla

Crítica de Land of Mine. Dramas de los que nadie habla

Puntuación:

Nominada a mejor película de habla no inglesa en los Oscar (2016), el conjunto de la cinta es una oda múltiple; a la vida, a la muerta, al odio pero también a la esperanza y la redención.

User Rating: 3.2 ( 1 votes)

Un gran acontecimiento acarrea siempre un rastro de ceniza histórica que determina nuestra percepción subjetiva, presente y futura, relativa al hito.

Esta ceniza se constituye conforme se construyen las narraciones, objetivas o no, de los sucesos mediante libros, cuentos, canciones y películas, lo que provoca que la supresión de algún elemento partícipe de este acontecimiento en estas epopeyas modernas, aunque involuntaria, suponga una problemática en la formación de una memoria histórica más sólida y respetuosa.

Land of Mine (Bajo la arena) es un intento logrado, y con éxito, de sacar a la luz uno de estos elementos ignorado u obviado por todos, relativo a las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial y sus dramáticos intentos de recomponer la seguridad de un país ocupado por los nazis como Dinamarca.

Escrita y dirigida por el danés Martin Zandvliet y protagonizada por Roland Møller, esta ficción basada en hechos reales nos cuenta la nueva batalla, una vez acontecida la rendición alemana (1945) y firmada la paz, que unos jóvenes soldados alemanes tienen que lidiar en la costa occidental danesa contra su propia muerte.

Obligados a retirar millares de minas plantadas estratégicamente en la arena de las playas y dunas por el ejército nazi, Zandvliet nos muestra el oscuro maltrato infligido a esos jóvenes e inexpertos prisioneros. Un episodio de posguerra injustamente poco conocido.

Crítica de Land of Mine

Land of Mine, un brutal episodio trágico que, aunque en su día y por los horrores de la guerra pasara fácilmente desapercibido, visto con la perspectiva de hoy supone un verdadero choque para el espectador, quien en ocasiones tendrá que hacer acto de contención y reprimirse de no derramar las lágrimas que el director busca –justificadamente- cada vez que te da la vida para arrebatártela a los pocos segundos con un boom diabólico rodeado de paisajes litorales soleados y poéticos, clamando no ser manchados de sangre nunca más.

La interpretación de esos jóvenes inocentes y malditos por haber nacido en el lugar y momento equivocados rezuma una humanidad con la que será difícil no empatizar. Un trato repugnante hacia su persona, ajena a la cara más oscura de su patria, pasando frío, hambre y auténticas calamidades, que vendrá dado por parte de unos daneses enfurecidos y perfectamente creíbles en su papel de soldados deshumanizados e ‘idos’ por la guerra.

Increíblemente construida por una escenografía soberbia (a destacar la fotografía, el vestuario y el maquillaje), florece en paralelo una relación de aprecio y amistad entre paisanos alemanes y sargento danés encargado de su supervisión, una enternecedora y pienso que optimista situación que nos demuestra otra vez más que antes que las ideologías y las fronteras están las personas.

Nominada a mejor película de habla no inglesa en los Oscar (2016), el conjunto de la cinta es una oda múltiple; a la vida, a la muerta, al odio pero también a la esperanza y la redención.

Acerca de Raimon López

Mira esto

Crítica de Campeones

Crítica de Campeones. Gracias Fesser, el mundo necesita películas así

Me siento en deuda con Javier Fesser, su mejor trabajo hasta la fecha destila honestidad, …

Deja un comentario