miércoles , junio 20 2018
Home / Críticas de cine / Vacaciones en el infierno. El destierro mexicano.

Vacaciones en el infierno. El destierro mexicano.

En ‘Bajo el Volcán’, la penúltima película de John Huston, Albert Finney era un decrépito cónsul británico en México, que entregándose al recuerdo para poder sobrevivir acababa perdiendo la vida. A través de su melancólica visión del mundo, el pueblo fronterizo en el que vivía se convertía en una amenaza constante, en un recordatorio continuo de que cualquier tiempo pasado fue mejor.

Vacaciones en el infierno.

Quizás sorprenda que empecemos la crítica a un film espectáculo estadounidense con ésta referencia, pero resulta que en ‘Vacaciones en el Infierno’ se oculta, tras las explosiones y los tiroteos, una mirada similar, aunque esté expuesta de forma diametralmente opuesta. ¿Qué representa, si no, Mel Gibson? En otro tiempo actor estrella del Hollywood comercial, joven promesa australiana del cine de acción de alto voltaje (recordemos, cómo no, las sagas de ‘Mad Max’ o ‘Arma Letal‘) e incluso director de una película con cinco Oscars (‘Braveheart’), el desarrollo excesivo de su lado más “natural” (digamos, extrañas declaraciones religiosas e insultos a diversos colectivos) y una serie de proyectos como mínimo particulares (‘La Pasión de Cristo’, ‘Apocalypto’) lo colocaron en el peligroso pedestal de “loco religioso venido a menos”, un título que a Hollywood no le hace ninguna gracia.

Lejos ya del punto de mira de los estudios, Gibson va y decide producir este film de acción, dirigido por su amigo (y ayudante de dirección suyo y de otros como Peter Weir o Tony Scott) Adrian Grunberg.

Y consigue hacerlo bien. Porque ‘Vacaciones en el Infierno’ combina de forma eficaz acción y humor, tomándose tan poco en serio a sí misma como aquellos films que lanzaron a Gibson a la fama. Mezcla también de referentes (algunos descarados, como el hecho de que los atracadores del principio vistan de payaso a la El caballero oscuro o que el personaje de Gibson se llame Driver) y por lo tanto dejà-vu constante de directores como Robert Rodríguez, consigue armar un espectáculo de mecha larga, que va prendiendo lentamente (las escenas de acción pura son más escasas de lo que parece) hasta llegar a un final evidente pero atractivo, todo ello dirigido de forma dinámica y atrayente por un alumno que aprendió bien la lección.

Y en medio de todo esto, la figura de Mel Gibson y su pasado. Porque el recuerdo es constante: ¿quién es Driver, si no uno de los antihéroes que tan bien sabía hacer pero fuera de lugar, un Mad Max desterrado a un lugar lejos de la acción habitual, a esa cárcel-centro comercial que no es sino el reverso oscuro de la sociedad americana? La crítica es constante y evidente, también: desde el reconocimiento de la corrupción a ambos lados de la frontera, pasando por esa misión de asesinato a un alto cargo que es la puesta en escena de uno de los sueños húmedos de Gibson: acabar con aquellos ejecutivos que le pusieron donde se encuentra ahora. Emprender la lucha armada contra las injusticias, aunque sean subjetivas.

En este esquema de caída a los infiernos-resurgimiento-vuelta al lugar de origen-venganza encontramos a un héroe con corazón, que con sus frases cínicas y su comportamiento en muchas ocasiones amoral no intenta sino ayudar a un niño y a su madre. Aunque este argumento no sea especialmente innovador y nos encontremos ante un film por lo general olvidable y tan profundo como un estanque, no debemos tomar todo esto como algo de partida negativo: es una película disfrutable, entretenida y que sabe perfectamente en qué lugar se encuentra, aprovechando todas sus cartas para que nos lo pasemos bien.

Y quizás el Gibson-cónsul alcohólico al que hicimos referencia al principio ha empezado a recorrer el camino hacia el lugar al que pertenece, aunque para ello haya tenido que mirar hacia atrás y fijarse en lo que algún dia hizo muy bien.

Acerca de Ricardo Jornet

Simpático redactor de Cineralia; no tan simpático estudiante de cine.

Mira esto

Crítica de La delgada línea amarilla. Una road movie amable, sencilla y muy honesta

Con la tónica general de nuestra cartelera llega una película que fecha de 2015, La …

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.