miércoles , septiembre 19 2018
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Anna Karenina. Toda una representación teatral

Crítica de cine. ‘Anna Karenina’.

Nuevas adaptaciones de novelas de grandes clásicos están pasando por nuestra cartelera en los últimos meses, primero le tocó a “Los miserables” de Victor Hugo, ahora nos toca este fin de semana “Anna Karenina” de León Tolstói y en unas semanas “Grandes Esperanzas” de Charles Dickens, parece que lo clásico está de moda y atrae a los directores a llevarlo a la gran pantalla.

Todo una histórica de amor y un clásico llevada a la gran pantalla por alguien como Joe Wright que ya ha probado suerte en cartelera con “Orgullo y prejuicio” con grandes similitudes con esta que nos traemos entre manos, por ser una historia de época con empaque y trasfondo; y con “Expiación” otra gran adaptación de una novela dramática y romántica. El guión es una adaptación del oscarizado Tom Stoppard (Shakespeare enamorado). Aquí vuelve a colaborar de nuevo con la protagonista Keira Knighley y los productores Rim Bevan, Eric Fellner y Paul Webtster como ya hizo en las dos anteriores películas antes mencionadas.

Anna Karenina, nueva imagen

Anna Karenina (Keira Knighley ) está casada con Karenin (Jude Law), un importante empleado del gobierno en San Petersburgo gozando de una buena posición social; y además tienen un hijo del cual están ambos muy orgullosos, lo que se dice un matrimonio envidiable. El hermano de Anna tiene un problema personal con su esposa y ella decide viajar a Moscú para ayudarle y que esa unión no se rompa. En el viaje conoce a la condesa Vronsky, y por ella conocerá a su hijo Vronsky (Aaron Taylor-Johnson), un joven oficial de caballería; ente ambos surgirá un sentimiento que no podrán reprimir.

Una representación teatral dentro de la gran pantalla; se agradece que el director y el guionista no hayan realizado una mera adaptación clásica con tintes ñoños, si no que nos han regalado una gran versión trágica de una historia de amor y desamor pasada por actos, entreactos, operetas, bambalinas y valses todo ello con un gran escenario de teatro de fondo. Recalcar que el colorido de la ambientación en imagen me ha llamado mucho la atención, porque cuando las situaciones son inertes y neutrales son con fondos ocres y rojos, y cuando las mismas pasan a ser pasiones se transforman en fondos, blancos y verdes, parece que los colores están cambiados o quizá nos quieran decir que la pureza es e lo natural, la pasión las relaciones, en las personas que se quieren y demuestran su amor sin tapujos sin miedo a la vergüenza o a que les señalen con el dedo, eso que se critica de fondo en la cinta.

Luego más adelante ya cuando la protagonista ve que su presente es incierto y se siente desorientada mezclaran los tonos azules con los burdeos.

Anna-Karenina-2

Casi toda la parte de actos teatrales son escenarios que desembocan en situaciones diferentes pertenecientes al matrimonio de Anna, con sus idas y venidas, con sus lamentos, con sus vacilaciones y su ímpetu a la hora de querer algo y no querer perderlo, aunque finalmente sea ella la que se pierda en esos escenarios en busca de su yo verdadero, y como pura lucha por reivindicar un puesto en la mujer en la sociedad, más que un lugar una voz, unos derechos.

En ‘Anna Karenina’ la mayoría de los personajes están sujetos a esos cánones, que marcaba la sociedad de la época para no salirse de la raya, que los valores eran los que eran y no había que saltárselos, sobre todo si era mujer la persona en sí, porque si era hombre ya es otra cosa, aguantar no pero ejecutar sí. La obra en sí, era un canto de liberación de la opresión de la mujer en la sociedad, aquí se muestra pero sólo en el terreno amoroso, no en más aspectos; bueno sí, del amor lo trasladamos al matrimonio y a las obligaciones que tenían, porque derechos pocos.

La ambientación, el vestuario, la recreación a la época es muy buena, haciendo que la imaginación te lleve dos siglos atrás y esos trajes te recuerden a películas que hemos visto desde antaño como en Sissi Emperatriz con esos trajes que llenan la pantalla por su volumen y su belleza.

Pero para que todo fuera redondo en ‘Anna Karenina’ y estuviera todo acorde me ha faltado un poquito más de carga emocional en las interpretaciones, ya que por ejemplo Keira Kinghtley cuando tiene que mostrar alegría y sobriedad lo hace como nadie, pero no me trasmite tristeza en las imágenes intensas y las hay y muy duras. Jude Law es meramente uniforme no cambia su semblante en todo el trascurso de la trama, los mejores en mostrar sentimientos y trasmitir son Aaron Taylor-Johnson y Alicia Vikander en el personaje de Kitty una joven que realmente sí que encuentra el amor en el trascurso de la cinta, pensando que ya lo había perdido.

Parece ser que aunque la trama se centra en el siglo XIX el director le pidió a la diseñadora de vestuario Jacqueline Durran que el estilo fuera más parecido a los años 1950, por eso que me haya recordado tanto a Sissi que sí es justo de esos años.
Un apartado importante a destacar es la música; toda su banda sonora es impresionante y te traslada a esos mundos de bailes, de fiestas, en el momento oportuno o a las situaciones amorosas, desgarradoras o embarazosas con el agarre que se necesite en cada momento. El compositor Dario Marianelli es el responsable de todo este trabajo que ha hecho con gran pulcritud, habiendo escuchado mucha música folclórica rusa antes de terminar los arreglos de las canciones que compuso antes de empezar a rodar. Lo hizo antes porque hay imágenes que necesitaban de este producto, ya que la música en directo es algo que podemos ver bastante de fondo durante todo el metraje.

Crítica de cine de Susana Peral.

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