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A puerta fría. Tocando fondo

Crítica de cine. “A Puerta fría”.

Hace ya casi un año que “A puerta fría” de Xavi Puebla se estrenara en Festival de Málaga y consiguiera el Premio de la crítica y mejor actor (Antonio Dechent). El retraso con los estrenos cada vez es mayor y hay veces que no se entiende, pero desde este viernes  15 de marzo está disponible en nuestra cartelera de cine.

Salva (Antonio Dechent) ha sido un reconocido vendedor en su sector, pero la competencia y la crisis ha hecho que todo vaya en decadencia, su trabajo y su vida. En estos días se desarrolla la feria estrella en un hotel, donde todos tendrán que salvar su puesto vendiendo más que nadie, ya que la competencia y la juventud vienen empujando. Su tabla de salvación pasa por convencer a un poderoso ejecutivo el señor Battleworth (Nick Nolte) para que compre sus productos y no lo haga a empresas rivales,  para ello se las ingeniará para convencer a una joven azafata Inés (Maria Valderde) que por propia supervivencia y dinero, intentará que ambos salgan beneficiados.

A Puerta fría

El comienzo ya nos muestra un poco por donde van a ir los derroteros del guión, del devenir de los acontecimientos, eso no quiere decir que todo esté contado ni muchos menos, pero sí que marca la decadencia del personaje en cuanto a su forma de vivir y poco a poco se desgranará el porqué y sus consecuencias, como va su vida personal y profesional. Ambas unidas pero ya separadas, porque una de ellas se ha perdido por situaciones que muchas veces ni el propio sufridor de los hechos sabe cómo ha llegado a ello.

Tan real como la vida, el ver que el compañerismo en el trabajo se ha perdido, ya no son eso ahora son rivales, porque como se enfoca aquí y como es en realidad el puesto de cada uno depende de un  hilo, de un papel, de una palabra que no siempre se cumple. Aunque hay momentos en los que se reflejan atisbos de humanidad en un ambiente hostil laboral, pero que quedan encubiertas por frases muy duras y contundentes. No sabría decir si parte de los personajes son unos perdedores o conformistas, seguramente que cada uno de lo vea de una manera y sobre todo según le trae a cada uno la vida.

En “A Puerta fría” esta dramática historia social tan decadente como real ha sido plasmada por un gran plantel de actores que han hecho que cada uno de sus personajes se enfoque como creíble nos guste o no. Como principales Antonio Dechent, contundente,  y una María Valverde conmovedora , y con unos secundarios de lujo que recrean esta ficción no deseada  (aunque la vivimos cada día como real) como son José Luis García Pérez, Héctor Colomé  (con dos representaciones extraordinarias con papeles muy distantes, el primero frio y calculador el segundo humano se mire por donde se mire)  y contando además con Nick Nolte,  Alex O’Dogherty, José Ángel Egido.

A-Puerta-Fria-Nick-Nolte-maria-valverde

El personaje que encarna Héctor Colomé es el más humano y realista, el ex jefe, quizá supo bien asumir su destino y no se arrepiente de donde está en esos momentos, ni culpa a nadie de lo ocurrido anteriormente, simplemente lo vive como algo que tuvo que pasar y nada más, intentando sobrevivir día a día con dignidad, pero siempre sin olvidar a la gente que dejó atrás y que tanto le aportaron. Sólo esa imagen  final es la que muestra una pequeña derrota porque no entiende algunos comportamientos sucedidos, siendo su reacción  pura nostalgia y decadencia, porque sabe que la vida no hará que todo vuelva a ser igual, eso sí como bien dice Antonio Dechent un final abierto para que cada uno piense lo que quiera.

En el estreno de la cartelera de cine “A Puerta fría” la moral está presente de fondo en todo momento, en cada diálogo en casa escena y en cada desenlace. Es un tema a tratar en todas películas últimamente siempre que se toca la crisis económica de por medio y sus consecuencias. Aunque puede chocar si comentamos que este guión es de hace seis años y posiblemente ahora más que nunca esté de actualidad total.

¿Pero realmente los personajes piensan lo que están haciendo o simplemente se dejan llevar por los avatares de la vida y así sobrellevar una tensión laboral que siempre está latente en toda la cinta?. Creo que con ese ambiente de tensión el raciocinio queda aparcado y no da tiempo a pensar debidamente, y hacen lo que buenamente pueden, ya sea mejor, peor o regular la decisión. Cómo últimamente lo que cuentan son los resultados y no las formas;  las personas acaban siendo un mera ficha de ajedrez que en cualquier momento puede quedar fuera de ese tablero que no es otro que el trabajo.

El director con un exposición sutil de los hechos, hace que el desarrollo sea paulatino para que veamos que la tensión laboral se eleva, y que la conciencia no existe en determinadas horas del día y cuando aparece se tapa de alguna manera para que no supere la meta que cada uno de los que están expuestos a terminar deambulando sin trabajo, ganen  esa batalla interna, la moral o un sueldo para sobrevivir, una cuestión se nos brinda en bandeja para discutir y reflexionar  ¿se puede elegir mucho hoy en día o deberíamos cambiar el chip de competitividad y volver a años atrás y ver un poco más el factor humano dentro del trabajo?.

Una Crítica de cine de Susana Peral.

 

 

 

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