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Robocop. Promesas incumplidas

Si, tengo que admitirlo, me las prometía felices cuando el director de las sobresalientes Tropa de Élite 1 y 2, José Padilha afrontó el reto del remake del clásico de la ciencia ficción Robocop.

Por ese mismo motivo no puedo evitar cierta sensación de vacío, de promesa incumplida, e incluso de traición después de ver un remake incapaz de emular, ni en parte, el espíritu del original, de mejorar en lo más mínimo una obra que, con sus defectos, tenía mucho más ingenio e inteligencia que este decepcionante ejercicio falto de chispa.

Corre el año 2028, una compañía, la multinacional OmniCorp, controla la tecnología robótica actual. Sus sofisticados robots han ganado guerras en todo el mundo, pero fuera de los Estados Unidos, ya que una ley impide probarlos dentro del país.

Crítica de Robocop (2014)

Por otro lado, Alex Murphy es un joven policía de Detroit que lucha cada día por acabar con los crímenes que arrasan su ciudad. Cuando Murphy resulta gravemente herido por la explosión de una bomba colocada intencionadamente en su coche, OmniCorp usa sus conocimientos en ciencia robótica para al mismo tiempo que salvan su vida crear una nueva máquina, un ser mitad hombre mitad robot dotado de armadura, llamado Robocop.

Si en Robocop, la original de Paul Verhoeven de 1987, la lucha entre la parte humana, Alex Murphy y la parte robótica era uno de los mayores alicientes, el leitmotiv de gran parte de una trama desprovista absolutamente de prejuicios, en este Robocop de Padilha ese aliciente es casi inexistente, su reluciente nueva y espectacular armadura está desprovista de alma, de ese punto friki que convirtió una cinta de acción de serie B en una de las más recordadas de los últimos años.

Este reboot tiene un mejor reparto, con las geniales intepretaciones de Gary Oldman y Samuel L. Jackson (lo más salvable de la película), un gran director y hasta un guión más cuidado, pero adolece de chispa, de la ironía y la capacidad que tenía la original de reirse de si misma.

Paul Verhoeven indudablemente supo imprimir su sello de identidad a un Robocop vivo, un personaje con el que empatizar, al que amar y defender. El director de Instinto Básico o Desafío Total diseñó a su imagen y semejanza un largometraje entretenido, con efectos especiales solventes, (aún hoy en día recordamos con cariño los movimientos de RP 209 o del propio Robocop), y una narración con la violencia y la venganza como principales armas.

robocop-jose-padilha-2014

José Padilha termina demostrando su incapacidad de desarrollar un remake que se antojaba dificil y del que terminó renegando. Una propuesta interesante de inicio pero abocada al fracaso tanto por la incapacidad de su director de dotarla de vida, cómo por el lastre de su falta de originalidad. Esa pretensión de discurso inteligente de Padilha no funciona, su alejamiento del blockbuster tradicional demuestra ser un claro error.

Padilha también desaprovecha, no se si intencionadamente, los puntos fuertes de Robocop (1987), su violencia desmedida, cierto toque irónico y esa lucha de la parte humana de Murphy por recuperar parte de su vida anterior y franquear una cuarta directiva que le impide acabar con los verdaderamente malos de la película.

En el Robocop de Verhoeven, finalmente quedaba Murphy, en esta versión de Padilha nos acercamos demasiado al Hombre de hojalata, al que le faltaba el corazón.

Rafael Calderón Luna. Nota: 5,5.

Acerca de Rafael Calderón

Crítico de cine, Director y Redactor jefe en Cineralia. Admito que soy un enamorado del séptimo arte que no duda en recordar que como dijo aquel, "Nadie es perfecto"

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