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La brujería a través de los tiempos: Hechiceras en el cine (2)

En Cineralia continuamos con nuestro especial dedicado a la figura de las brujas en el cine, con otras cinco películas más recientes que tratan el tema.

Durante los últimos veinte años, la figura de la brujas en el cine ha sufrido una serie de exploraciones de muy diversa índole por parte del séptimo arte occidental (queda pendiente un especial dedicado a las brujas en el cine de origen asiático); en esta segunda parte de nuestro especial, nos acercaremos a cinco visiones muy dispares (sobre todo por el carácter marcadamente autoral de la mayoría de ellas) del mito de la bruja, que la elevan tanto a inasible terror nocturno contemporáneo como a mera celebración kitsch de la cultura pop.

  • Brujas en el cine. Cinco películas protagonizadas por brujas (2)

Hocus Pocus (1993):

Brujas en el cine especial parte 2

Quemada en nuestro país por las constantes reposiciones a las que es sometida, año tras año, en la época de Halloween, Hocus Pocus es un filme menor de la factoría Disney que sin embargo ha acabado reuniendo un cierto cult following a lo largo de los años. Comedia de terror (más lo primero que lo segundo) sobre tres hermanas brujas que resucitan tras siglos en el más allá. Gran parte de su éxito seguramente se deba a la presencia del trío protagonista formado por Sarah Jessica Parker (que por momentos parece estar ensayando el papel que más tarde la haría famosa en Sexo en Nueva York), la veterana Bette Midler (cuyo estatus de icono gay quizás tenga mucho que ver con la elevación a los altares de este filme por parte del colectivo homosexual) y Kathy Najimy.

Muy en la línea del público al que iba dirigida, Hocus Pocus dulcifica la figura de las brujas en el cine convirtiéndolas en poco más que en unas charlatanas vecinas de al lado que te pueden meter en problemas mágicos si las cabreas; el diseño de vestuario, esto sí que es cierto, aparece bastante elaborado y en general los efectos especiales dan el pego. Como curiosidad, hay que añadir que su director, Kenny Ortega, se mantendría durante años lejos de la silla de mando para reaparecer, sorprendentemente, con la saga High School Musical.

El Proyecto de la Bruja de Blair (1999):

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Aunque, técnicamente, en esta obra maestra del terror austero no aparece ni una sola bruja (y si no has visto la película mejor no sigas leyendo), El Proyecto de la Bruja de Blair posee más potencial simbólico que cincuenta calderos, mil escobas y un millón de sombreros de pico. La odisea low cost de Eduardo Sánchez y Daniel Myrick, que redefinió el papel de Internet a la hora de publicitar las películas con una inteligentísima campaña de marketing viral, narra las desventuras de un grupo de amigos que se adentra en los bosques de Maryland en busca de la legendaria bruja que habitaba en ellos. El resto, como se suele decir, es historia.

Exprimiendo al máximo la técnica del found footage (cámara en mano), aprovechando de manera excepcional el poder del fuera de campo y jugando a la tensión de un modo que no se ha vuelto a ver en muchas películas, el filme es una demostración tangible de que aquello que no vemos es lo que más terror nos provoca, y de que con muy pocos medios y una buena cantidad de inteligencia se puede llegar muy lejos. Porque, aunque nadie conoce realmente el rostro de la Bruja de Blair, el que suscribe reconoce que, de todas las que hemos mencionado en este especial, es la que más miedo le provoca.

The Lords of Salem (2012):

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Quizás la más marcadamente autoral de todas las propuestas que os hemos ido presentando, la tercera película del músico de metal convertido en cineasta Rob Zombie (el apellido no es casualidad) es toda una oda al paganismo que se inicia de manera naturalista para acabar convertida en una suerte de videoclip epiléptico en el que el imaginario demoníaco se apodera brutalmente de la pantalla; si alguna de las películas de este especial podría ser sospechosa de incitar directamente a la brujería, es esta.

Particularísima y evidentemente no del gusto de todos, The Lords of Salem deja de lado la visión romántica de la bruja para entregarse sin condiciones a un aquelarre pagano de los de toda la vida (sacrificios, herejía y sexo incluidos), aportando también una forma moderna, en forma de canción, de invocar a Satán. Y si no os gustan los cánticos satánicos, el buen puñado de canciones de The Velvet Underground que incluye la película quizás os convenza del todo para darle una oportunidad a esta pequeña joya del cine de género independiente.

Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas (2012):

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Tommy Wirkola, sucesor espiritual de las películas gore gamberras de Peter Jackson o Sam Raimi, ya había demostrado su peculiar talento con la hemoglobina al combinar zombis del Tercer Reich y nieve en la imprescindible pero absurda Zombis Nazis; por eso no extraña que su primer proyecto de alto presupuesto en Hollywood, una reinterpretación de la clásica historia de Hansel y Gretel, dividiera a crítica y público en dos grupos: aquellos que apoyaban esta vuelta de tuerca al género de la fantasía, alegando su desenfadada violencia y la creatividad de sus responsables; y aquellos que no estaban dispuestos a soportar más de una hora semejante locura.

Armados con armas steampunk en un mundo en el que la guerra a las brujas es lo más literal que uno se pueda imaginar, los adultos Hansel (Jeremy Renner) y Gretel (Gemma Arterton) deciden vengar su atribulada infancia en una batalla sin cuartel en la que las explosiones, la sangre y las tripas son incluso demasiado abundantes; las brujas del filme se parecen más a cazas de combate que a seres del imaginario fantástico, y este es un giro que proporciona momentos de vergüenza ajena pero también soluciones muy originales que la diferencian del típico blockbuster de Hollywood.

Las Brujas de Zugarramurdi (2013):

"Las Brujas de Zugarramurdi" se presentará en Toronto.

Una de las mejores películas patrias del pasado año (siempre que uno se acerque al cine sin prejuicios), Las Brujas de Zugarramurdi vuelve a ser una muestra del talento y la energía con la que Alex de la Iglesia encara sus proyectos. La premisa, en este sentido, es inconfundible: dos atracadores (Hugo Silva y Mario Casas haciéndolo realmente bien) que huyen de Madrid en compañía del hijo de uno de ellos acaban en un enorme aquelarre de brujas en un pequeño pueblo del País Vasco, capitaneado por, entre otras, Carolina Bang, Carmen Maura o Terele Pávez, en tres papeles realmente difíciles de olvidar.

Siendo una interesante vuelta de tuerca a la idea de la bruja vasca como matrona de la naturaleza y también una poco disimulada crítica a la guerra de sexos, el filme es un despropósito que va acumulando capas y capas de sorpresa hasta desembocar en un tramo final absolutamente desquiciante. Aunque quizás es por todo eso por lo que nos gusta el cine de de la Iglesia (o quizás por su apuesta desenfadada y por momentos arriesgadas por utilizar una montaña de efectos especiales made in Spain, lo cual pocos se atreven a hacer).

 

Acerca de Ricardo Jornet

Simpático redactor de Cineralia; no tan simpático estudiante de cine.

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