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Crítica de 10.000 Km. Gran relato de amor a distancia

No podría haber tenido mejor arranque la carrera del director Carlos Marques-Marcet con 10.000 Km que se estrenó en el pasado Festival de Málaga.

La película consiguió nada más y nada menos que cinco premios: Mejor Película, Mejor Dirección, Mejor Guionista Novel, Mejor Actriz y Premio de la Crítica, los que abalan una estupenda propuesta para nuestra cartelera.

Alex y Sergio son una pareja estable que están planteándose que ya es hora incluso de tener un hijo. Todo dará un vuelco en su relación cuando ella tiene la oportunidad de desarrollar un buen trabajo, pero a 10.000 km de distancia, en Los Ángeles. Aunque Sergio en primera instancia es reacio a esta separación comprende que es una buena forma para ella, de retomar una carrera profesional que si no puede quedarse parada tal y como está el trabajo, por lo que él seguirá su vida en Barcelona mientras que Alex vuela en busca de su destino durante un año.

Crítica de 10.000 Km

Vivimos en un mundo altamente tecnológico, y dónde las máquinas dominan el mundo y en muchos casos a las personas, pero ¿será capaz la tecnología y los avances de ayudar al ser humano a mantener una relación a distancia, o por el contrario, será en parte su enemigo para el declive final?

El guión de 10.000 Km esconde una crítica mordaz a las redes sociales, algo que se nos antoja tan cercano y que nos ayuda a comunicarnos, puede llegar a ser un detonante de inseguridad, de falta de privacidad y de control por parte de los demás. Como todo en esta vida los excesos no son buenos, y puede que aquí el hecho de tener al alcance lo mejor para no olvidar, puede que nos dé pie a hacer eso mismo, no dar importancia a lo vital, a lo elemental a la persona.

Uno ve como poco a poco los protagonistas cambian, se vulneran con la distancia, no tanto por el olvido, que también tiene parte de culpa, si no por la frialdad de las voces a distancia, de los chats que se convierten en la piel del contrario y una segunda piel propia que se va convirtiéndose en caparazón, dónde los sentimientos se desdibujan lentamente y se encierran para no mostrar el dolor que llevan dentro.

Las conversaciones son intensas, teniendo un gran fondo, un gran pesar, denotando en las palabras que se inciden con excesiva crueldad, por momentos, el egoísmo propio que cada uno ve reflejado en el contrario. 10.000 Km es una historia de amor de nuestros tiempos, de la duda, de la distancia y que se hace vulnerable y quebradiza quizá por tener miedo a no plantear los problemas de primeras, y dejar pasar el tiempo sin poner un tope.

10.000-km-imagen-2

Al mismo tiempo, es imaginativa dando rienda suelta a las locuras cibernéticas, a la pasión sin medida, entre dos personas, entre dos ordenadores, en este sentido es muy creativa y natural. Escenas cómicas que llegarán al espectador, pero siempre con miradas nostálgicas que echan de menos el roce de la piel, el contacto humano.

Aquí en 10.000 KM., ha hecho falta poco para crear mucho, dos personajes, y casi dos escenarios, una casa en Barcelona y otra a esa distancia. Algún que otro exterior pero poco más, todo el amor y el dolor de los dos protagonistas concentrado y retratado en una línea telefónica que es lo que los une, ya sea por voz o imagen.

Eso sí, a mí personalmente el final me impacto y mucho, contiene una gran carga sentimental y dramática, solo con miradas, las palabras sobran.

 

 

Acerca de Susana Peral

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