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Crítica de Noche en el Museo 3: El secreto del faraón

Crítica de Noche en el museo 3

Despedida de una modesta saga; lo cierto es que puede parecer algo absurdo pensar en una continuación.

En Noche en el museo 3 la historia empieza explicando la procedencia de la tabla responsable de que el museo cobre vida por las noches. Un niño acompaña a su padre cuando descubre el mágico objeto. De vuelta al mundo actual, el poder está desapareciendo, y con él lo hará la vida en el museo. El vigilante deberá hacer lo posible entonces para que la magia siga viva, y con ella sus amigos.

La historia no se complica en exceso. Lo cierto es que el comienzo de la película resulta de lo más prometedor, pero después resulta algo flojo y de escasa utilidad, ya que no sirve para resolver ningún tipo de dudas. La vuelta al museo es bastante entretenida. Las piezas se convierten casi en actores de la función para entretener a los visitantes y, llegado el momento, todos pierden la cabeza. Las imágenes entonces, aunque algo simples e infantiles, son bastante graciosas.

Esta batalla resume la tónica general. En ocasiones las bromas son muy bien intencionadas, y esto se convierte en un problema ya que, de ser algo más malintencionadas, podrían conseguir más jugo. Pese a todo Noche en el museo 3 consigue satisfacer, sin excesos a una audiencia adulta, y bien seguro entretendrá a los más jóvenes.

Los personajes son bonachones y simpáticos. Aunque algo simples, funcionan dentro de la historia. En esta ocasión ninguno evoluciona, y se introducen cuatro caras nuevas. El hijo del vigilante. Ya apareció en otras cintas, pero ahora es mayor y quiere ser Dj en Ibiza…el sueño de todo padre para sus hijos. También se introduce a la vigilante británica algo bobalicona, y, como no, bonachona en el fondo. Entre todos los personajes ella sería el único que transmite casi algo de vergüenza ajena y, pese a todo, puede sacar alguna que otra sonrisa. También se incorpora Lancelot, quien resulta útil y simpático al conocerlo, aunque sus cambios de comportamiento son algo agresivos y, en parte, injustificados. El último nuevo miembro del club es un cavernícola simpático y gracioso.

La dirección de Noche en el museo 3 es útil. Se centra más en contar la historia que en maravillar con la nueva oportunidad de sumergirse en la historia viva de un museo que despierta. Podría haber explotado algunos momentos mucho más, pero parece no interesarle tanto como la historia familiar o la propia aventura de los protagonistas.

El guion no resulta nada lioso ni complicado. Puede pecar de algo vago ya que no se exige en demasía, pero es fácil de disfrutar y muy ligero. En ocasiones tiene grandes puntos, como un inesperado cameo o conversaciones a lo largo de la historia. Trata de forma delicada el final, aunque se empeña en una última despedida a modo de epílogo que quizás es algo excesiva.

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Tras ver el final de la película, lo cierto es que puede parecer algo absurdo pensar en una continuación. Pese a ello, no sería excesivo que se acabase planteando una vuelta al universo de los museos vivientes, aunque quizás sin Ben Stiller o con algún cambio. Una de las mayores desilusiones que puede proporcionar esta producción es que no se empeña tanto en dar vida a la historia como en la acción. Lo que era el principal atractivo de las dos primeras entregas, se da por supuesto y tan solo aporta en ambiente en esta historia.

La última nota sobre Noche en el museo 3 la podrían dos actores. Robin Williams parece despedirse casi mirando a cámara de la saga. Se introduce en un papel sin el alma más moralizante que antes tenía su personaje. Ahora se ve convertido en un héroe sin demasiado que mostrar al espectador. El último punto a repasar es Ricky Gervais. El humorista hace un papel aceptable que convence y logra gran cantidad de las risas del film, pero, al verlo, es algo extraño que esté tan encerrado. Los modales le pueden y se empeña en no abandonar su papel. Resultaría bastante atrevido y sería de agradecer cierta agresividad en sus palabras, quizás no tanta como acostumbra a mostrar, pero sí que podría aportar algo de ese toque que el intérprete y monologuista tiene.

Noche en el Museo 3 entretiene y sacia a los fans que han seguido la saga hasta este punto. Es perfecta para la familia y quizás peque de algo infantil, pero funciona a la perfección y parece despedir esta saga.

 

Acerca de Cano Ballesteros

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