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Crítica de Romance en Tokio

Una película de Stefan Liberki que están basada en la novela de Amélie Nothomb “Ni de Eva ni de Adán”.

Por momentos hay actrices que parecen que están en todas las producciones de su país, y en la del vecino, Pauline Étienne de origen belga, ha estado presente, en Edén, Dos otoños, tres inviernos y La religiosa, por esta última tuvo el César a la Mejor Actriz Revelación y ahora la tenemos en Romance en Tokio de Stefan Liberski.

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Amélie vuelve a Japón para vivir allí, es belga y soñadora, pero su infancia transcurrió en el país Nipón. Su meta es convertirse en una japonesa, con todo lo que implica la palabra para ella. Para ganarse la vida y conseguir su sueño, decide impartir clases privadas de francés, y no le es difícil, conoce a Rinri, un joven que le pagará muy bien las clases, pues le entusiasma la cultura francesa, y Amélie no sabe hasta qué punto. Ambos comenzarán una relación, y la joven conocerá la cultura que tanto ansía conocer de una manera muy distinta a la que esperaba.

A veces diferenciar lo racional de lo emocional es difícil, sobre todo si la combinación de ambas partes es lo que se quiere trasmitir. Romance en Tokio parte de una idealización, de un amor incondicional a un país y a un estilo de vida, y esto hace que la protagonista se mueva por impulsos combinados por la convicción de saber que aquello es lo que necesita.

Una comedia romántica con un tono muy agradable a la par que sincero, donde la voz en off juega un papel fundamental. La narración que se despliega en todo el metraje, nos va abriendo el camino hacia las imágenes y secuencias venideras, con esas explicaciones que enfatizan el personaje, ese que busca la felicidad y que empasta con las notas cómicas que se suceden, aunque no hay que olvidar que también tiene poso.

Romance en Tokio tiene ese toque ágil que desprende la nueva ola del cine francés, e influencia al resto como es el caso, donde el sonido, voz en off, y a veces las imágenes paradas y esos cortes secos, nos dan mucha información y tiene esa seña de identidad francófono que al mismo tiempo contiene ese corte emocional sin entrar en demasiada profundidad, solo el punto necesario para no caer en lo meramente absurdo.

Fresca, dinámica y con ese punto de locura Romance en Tokio engancha para seguir una historia que a priori parece una mera ensoñación, pero se vuelve algo real en escena. Un viaje por dos culturas contrapuestas, pero que al mismo tiempo se aportan lo necesario para no desvariar demasiado ni salir de contexto.

Aquí se recrean historias de jóvenes, de ilusiones y vidas por tener, de obsesiones a veces poco comprendidas, pero para el que las siente le da la vitalidad necesaria para afrontar lo restante. Una película de Stefan Liberki que están basada en la novela de Amélie Nothomb “Ni de Eva ni de Adán”.

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Es curioso porque el nombre de la protagonista es el mismo que el de la escritora de la novela, aclarando para aquellos que vayan a ver la película, que Romance en Tokio, se basa en una experiencia suya personal que retrató escribiendo sobre ello. Además habría que preguntarle a ella que influencia tuvo para ella, o quizá para el director de la cinta, la tan aclamada “Amélie”, ya que por momentos su mente se va a ese guion que escondía tanta imaginación y tantos sueños, y que aquí están dibujados pero con otro toque más actual.

Bien es verdad que posiblemente para poder comprender a los personajes aquí existentes, se tenga que conocer las culturas que se muestran en sí, pero en cierta forma los fanatismos de gustos culturales que se plasman, también ayudan a comprender mucho de lo que se cuenta, y todo ello gracias a la soltura con la que está contada la misma.

Aunque por momentos si se echa de menos, el ver un poco más allá, de la vida de esas dos personas que nos muestran, para entender más esa cultura tan distante con nosotros.

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