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Especial Sitges 2012: El cine a descubrir.

La parte más bonita del Festival de Sitges (y la de cualquier festival, vamos) es cuando uno entra en la sala sin tener ni la más mínima idea de lo que va a ver, porque es cuando ocurre esto que uno se lleva las más agradables sorpresas. Por esto este punto del especial es mi preferido y también el más personal, porque aquí os hablaré de las películas que más me gustaron porque, mientras las veía, tenía la maravillosa sensación de haber acertado en la decisión que tomé prácticamente sin pensar o conociendo muy poco de lo que me encontraría.

Seguramente la película que justifica el porqué de esta agrupación arbitraria es Safety Not Guaranteed. La película de Colin Trevorrow es una producción pequeña que cuenta la aventura que viven un periodista y sus dos becarios cuando van a hacer un reportaje a un hombre que ha publicado un anuncio en los clasificados del periódico, en el que pide un acompañante para viajar al pasado. Sobre esta sencilla premisa se construye una comedia deliciosa sobre cómo el pasado influye en el presente de cada uno. Además del ingenioso guión, lo más importante del film es el detalle con el que están elaborados los personajes y su evolución a lo largo de la película, ya que son el pilar esencial de esta película con tintes nostálgicos, altas dosis de emoción sin imposturas y un uso del fantástico como herramienta hablar de los sentimientos más mundanos.

En la misma onda, aunque cambiando el registro, está la Sitghtseers, la nueva película de Ben Wheatley, canonizado ya el año pasado en Sitges con Kill List y que este año se ha llevado los permios al Mejor Guión y a la Mejor Actriz (Alice Lowe). Sightseers es una magnífica comedia negra sobre una pareja de mediana edad que, de viaje por Inglaterra, encuentran un placer común en matar a la gente que les molesta. Sin embargo, lo más interesante es que el tema de fondo un viaje iniciático de liberación de la mujer, que adopta un tono marcadamente feminista, sobre todo, en la excepcional resolución del film.

Otra de las películas que te dejan cautivado, gracias a su sencillez y a una apreciable y profunda identidad autoral, es la inglesa Jack & Diane. Es una película atípica de Sitges porque esencialmente es una historia de amor entre dos chicas (Riley Keough y Juno Temple), en la que el elemento fantástico (la licantropía) aparece tan solo como una metáfora del salvaje interior y como representación de los deseos descontrolados. Y es que Jack & Diane es una película sobre la frustración de las grandes pasiones y sobre la represión (individual y social) de cada uno con sus deseos. A pesar del excelente trabajo de las dos protagonistas, esto sí, se le puede achacar a la película una falta de intensidad importante en los momentos clave.

Tampoco es muy de Sitges (o al menos impropia de la Sección Oficial) The Wall. Personalmente me pareció una película maravillosa, pero provocó cierta incomodidad en la sala dada su naturaleza contemplativa y su progresión rutilante. El fantástico en este caso también es catalizador de una historia introspectiva, la de una mujer que se queda aislada en un refugio de montaña debido a una misteriosa pared invisible. Lo más curioso es que este relato de cautiverio se convierte en un glorioso canto a la libertad que, incluso, llega a despertar envidia. The Wall habla, a través de la rutina del trabajo de la mujer y de su narración en off (toda la película es así), el papel del ser humano en la naturaleza y, gracias a su naturaleza misteriosa y evocadora, además de una fotografía extraordinaria; invita a dejarse llevar y a vivir intensamente alguno de los momentos mágicos (por la efervescencia de sensaciones que provoca) que regala.

Seguimos con otra de estas películas especiales que uno se encuentra por casualidad, Excision. Por su punto de partida parece que nos encontramos con una película similar a May (Lucky McKee, 2002), ya que la protagonista de Excision también es una joven trastornada con delirios sádicos, aunque en este caso de orden sexual. La narración cabalga entre el surrealismo terrorífico y la comedia, anunciando un clímax final de carácter violento que, cuando llega, sorprende por su extremismo trágico tan descomunal y demoledor que destroza incluso los cimientos de la propia película.

Mención especial para una película que dio una de las grandes mañanas en el Auditori, una comedia negra de factura tarantinesca a cargo de Martin McDonagh (In Bruges) titulada Seven Psycopaths. El protagonista es un guionista (Colin Farrell) que sólo tiene el título de su siguiente película, precisamente Seven Psychopaths, sobre la cual busca fuentes de inspiración en auténticos maníacos que se encuentra en su camino. El film se convierte en un ejercicio de revisión, a través de la comedia y la metaficción, la obsesión por la violencia en el cine y la voluntad de buscar algo más allá de ella. . El film tiene una complejidad kaufmaniana que a veces parece perderse en el ingenio de su propia propuesta, pero que deja para el recuerdo un reparto masculino antológico y mucha diversión.

Para terminar me he guardado el que para mí ha sido el gran descubrimiento de Sitges 2012: Jennifer Lynch, un encanto de mujer que, además, tuve el placer de conocer personalmente y de conversar un rato con ella. Sin embargo, creo que cualquiera puede conocerla en profundidad tan solo viendo el documental de Penny Vozniack (otra delicia de persona), Despite the Gods. En el susodicho documental, Vozniack sigue a Jennifer Lynch durante su estada en la India para rodar Hisss, una película que supuso un reto personal y profesional para la directora, a pesar de que al final la película resultante no fuera, para nada, la que ella hubiera querido.

En Despite the Gods la hija de David Lynch se desnuda emocionalmente a lo largo de un metraje que respira sinceridad. En él habla del choque cultural con el que se encuentra, de su forma de trabajar, de su relación con el equipo del film, de la influencia de su padre y, sobre todo, de su vida personal y de su relación con su hija (que justamente va a protagonizar su siguiente película). Por esto Despite the Gods consigue algo importante ya que, más que un documental, se destapa como la primera película de aventuras intimista de la historia. Me quedo con un momento mágico, en el que en pantalla se le da la noticia a Jennifer Lynch de que su película Surveillance acaba de ganar como mejor película en Sitges 2008, de tal modo que además de la ovación de la pantalla, la directora se llevó la ovación de los presentes en la sala, a estas alturas absolutamente seducidos por su personalidad.

De todas formas, Jennifer Lynch estaba en Sitges, principalmente, para presentar su esperadísima nueva película: Chained. La película provocó reacciones dispares, principalmente a raíz de su final, pero generalmente gustó por el pulso narrativo descomunal de la directora, retratando la violencia. Chained sirve para conocer un poco más el estilo que va a caracterizar a Lynch durante su trayectoria y, viéndola junto a Surveillance, está claro que uno de los temas que más le interesa es la mirada inocente sobre los sucesos macabros, representada con una mirada limpia sobre la violencia, como si fuera algo natural y asumido que da mucha entidad al universo de esta película protagonizada por un extraordinario Vincent D’Onofrio (premiado en Sitges como Mejor Actor).

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