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Crítica de “OBLIVION”. La épica del dólar

Todo es ya posible en el cine de alto presupuesto. Y hablamos literalmente: el término “fábrica de sueños” ha acabado por venirle pequeño a una industria que, disponiendo de más dinero y medios tecnológicos que jamás en la historia, puede ya mostrarnos, con todo lujo de detalles (mencionemos ese nefasto 3D, que de vez en cuando resurge), cosas (personajes, paisajes, eventos, vidas inventadas, al fin y al cabo) que hasta el momento sólo eran posibles en las páginas de la ciencia ficción más épica.

Por supuesto que ya desde Meliès la gente se ha asombrado con estos mundos cinematográficos, claro que ya en los cincuenta la ciencia ficción se encargó de crear criaturas y decorados casi salidos de la mente de un loco; la cuestión esencial es que ahora nos enfrentamos a una épica fotorrealista, a un arte (aunque en manos de los ultra comerciales estadounidenses al cine le cueste bastante ser arte) de la simulación cuyos límites han desaparecido virtualmente.

Imagen de "Oblivion".

El cine, en definitiva, está por fin en disposición de poder narrar absolutamente cualquier tipo de historia de la forma más espectacular concebible. El problema es que las exorbitadas cantidades de dinero necesarias para esto suelen impedir que el artista sea todo lo original que desearía, atado como está al estudio y a esa máxima terrorífica que dice que “si algo es bueno, repitámoslo hasta la saciedad”.

Kubrick, en su brillantez, supo aunar perfectamente alta tecnología y arte autoral, la quintaesencia de lo cual sería ese “2001: Una Odisea del Espacio”, en el cual se mira “Oblivion” incontables veces a lo largo de sus dos horas de metraje. Sin embargo, la segunda película de Joseph Kosinski fracasa a la hora de conseguir este balance (fracaso relativo, en cualquier caso: a nadie se le puede pedir que esté a la altura de Kubrick), al acabar sepultados los sobresalientes logros visuales y tecnológicos del filme, e incluso una premisa no del todo original pero al menos atractiva, por un guión que abunda demasiado en los tópicos etnocéntricos e imperialistas a los que nos tiene acostumbrados el cine comercial estadounidense.

Totalmente arrasado el planeta Tierra por una raza de seres extraterrestres, la Humanidad (así, en mayúsculas, todo muy épico) debe huir a una luna de Saturno. En su mundo de origen dejan una monstruosa nave triangular llamada Tet y a un par de técnicos que se encargan de reparar una serie de robots cuya misión es cargarse a los pocos alienígenas que quedan en el planeta. Se trata de un punto de partida que bebe de un sinnúmero de referentes cinematográficos (como si “Wall-E” se convirtiera en una película de acción, como si “Moon” no hubiese sido un filme independiente) y literarios (novelas de ciencia ficción épica pero reflexiva, como “Los cantos de Hyperion” o “Los viajes de Tuf”) pero que al menos se libra de ser un remake, una secuela o cualquiera de esos pozos anti-originalidad de los que bebe Hollywood.

oblivion-poster-001

Haciéndonos visitar una devastada Tierra a la vez que vamos descubriendo la (previsible) verdad sobre lo que sucedió, el filme bascula entre la idea del cine como mera representación de la catástrofe (quintaesencia del Blockbuster palomitero, con escenas como la del estadio destruido o los diálogos vacíos con una irrisoria resistencia humana) y un tipo de cine más innovador e interesante (a lo cual contribuyen sobre todo los impecables decorados de un Kosinski que parece más interesado en pulir su estética futurista que en contarnos una historia de manera consecuente).

Parece, en cualquier caso, que el director no aprendió la lección con la nefasta “Tron: Legacy”: un filme que reposaba totalmente en su acabado visual y abandonaba el guión, poblado por unos personajes vacíos e inexpresivos.

En “Oblivion” el guión no es ni de lejos tan insulso (y contiene algunas escenas interesantes, como el emocionante desenlace, o personajes atrayentes como el interpretado por una gélida Andrea Riseborough) pero no llega a remontar del todo el vuelo, ahogado por la apabullante estética, por el intento constante de generar un sentimiento épico que si no llega queda más ridículo que otra cosa, y por algunos personajes que dan más pereza que otra cosa (el papel absurdo y casi inexistente de Morgan Freeman, o una Olga Kurylenko que se esfuerza en levantar un personaje que se queda en mero catalizador de las acciones de un Tom Cruise correcto pero no sobresaliente). Así, la brutal visión arquitectónica y plástica del director (indudable maestro a la hora de crear este devastado mundo, contraste entre la alta tecnología y la decadencia desértica) desaparece bajo el manto de vulgaridad y refrito que aportan otros elementos del filme.

En definitiva, la aparente capa de personalidad original que porta “Oblivion” acaba por ser incapaz de esconder las típicas autorreferencias estadounidenses (visitamos el Empire State, la Biblioteca de Nueva York y todos esos sitios que ya estamos un poco cansados de ver) y sobre todo un discurso de fondo que en algún momento parece que vaya a darle un tirón de orejas a la política de guerra continua en la que está embarcada Estados Unidos en particular y algunos países del mundo en general, pero que finalmente se decanta por enseñarnos que el enemigo siempre viene del exterior, incapaz de efectuar ningún tipo de autocrítica.

Coronado todo, eso sí, por una excelente banda sonora de un electrónico y potente M83 que llevaba años practicando para esto en sus cinematográficos discos, “Oblivion” será recordada (si es que esto sucede) como un buen ejemplo de cómo la lógica comercial puede ahogar una buena idea, de cómo ni los mundos poblados de sentimientos épicos, de héroes que se enfrentan ellos solos al destino de toda la Humanidad, son capaces de resistir al envite de esa fuerza universal que hemos dado en llamar dinero. Y es una lástima, sinceramente.

Una crítica de cine de Ricardo Jornet.

Nuestra otra Crítica de “Oblivion”.

Acerca de Ricardo Jornet

Simpático redactor de Cineralia; no tan simpático estudiante de cine.

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7 comentarios

  1. es como odisea en el espacio

  2. Esta genial la pelicula a mi me encanto,cien por cien recomendable

  3. La Película me a sorprendido gratamente, pensé que seria otro filme totalmente predecible y monótono, por el contrario resultó ser muy interesante, me parece que es un buen argumento, original(original considerando que ya casi todo ha sido inventado), tiene unas escenas de estilo gráfico, de lineas puras impecable ,creo que servirá de inspiración para muchos diseñadores contemporáneos…

  4. Ricardo Jornet Gallego

    Alejandro,
    paso de largo tus violentas referencias hacia mi; supongo que alguien llamado Ricardo incendió tu casa o similar y aún le guardas rencor, pero yo soy una persona distinta 😉

    No dudo que el film está bien narrado: se han gastado millones de dólares en que así sea. El problema de los blockbusters no suele estar precisamente en esto, sino en la extendida tendencia que hay (en mi opinión) a sobre-explicarlo todo, tratando al espectador como poco menos que un tonto.
    Comparto tu idea acerca de que, entre otras cosas, Oblivion quiere defender la cultura humana (aunque colocar un libro romano y que Morgan Freeman lo recite mientras se fuma un puro me suena más a postura que a otra cosa), pero un mensaje tan manido no salva por sí solo una película. Me emocionó más Los Croods, y ni siquiera salían actores.
    En otro orden de cosas, estaría bien que pusieras el link a alguna de tus críticas, para comparar y poder entender mejor por qué estás tan furioso y ofendido 😉

  5. Aquí lo único inútil es tu opinión, Alejandro. En tu afán por llamar la atención has demostrado no tener ninguna educación. Te vanaglorias de conocer los valores de la Humanidad… ¿No son también valores positivos el respetar opiniones opuestas y mostrar tu opiniones con educación? Podías haber dicho lo mismo con educación. Yo estoy totalmente de acuerdo con la crítica de Ricardo; y si no lo estuviera, le diría mi opinión con respeto, como las personas civilizadas.

  6. Ahora estiendo tanto secretismo alrededor de la película, puesto que no querían que el “boca a boca” la hundiera en el fango…

  7. No puedo estar más de acuerdo contigo compañero, la película es una mezcla de ‘Moon’ y ‘Wall·E’, pero sin aprender nada bueno de ellas. La cinta falla en un guión absurdo, un giro final que intenta ser sorprendente y una historia oculta destrozada en el tráiler. Morgan Freeman y el Matarreyes pasaban por ahí para cobrar el cheque. Tom Cruise vuelve a ser toda la película, saliendo en casi cada plano, teniendo él cada momento de una película que debería titularse “Tom Cruise en” y el título del film en pequeñito y esquinado.

    Unos efectos especiales espectaculares y un diseño de los paisajes destruidos asombroso no levanta una película que acaba cansando, y que no aporta nada nuevo ni relevante al cine.

    Tom Cruise absorbe demasiado ante la cámara, cansa verle tanto y tan de cerca. Le prefiero en roles secundarios como en ‘Tropic Thunder’, uno de los pocos papeles que me gustan de él.

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