sábado , abril 21 2018
Home / Críticas de cine / Nana. El viento en los árboles

Nana. El viento en los árboles

Debido sobre todo a su empeño por evitar narrarnos hechos y entregarse a las ambiguas emociones de una niña de cuatro años, es fácil desprestigiar a “Nana” entendiéndola como un pretencioso intento más del cine de autor moderno (parcela inabarcable que muchos creen que contiene simplemente a un puñado de intelectuales) por despistar al gran público.

Sin embargo, y aunque es evidente que nos encontramos en un terreno, el del cine poético y pausado, muy lejano del de las películas de palomitas y explosiones, es innegable que “Nana”, ganadora del Premio a la Ópera Prima en el Festival de Locarno, respira una sinceridad directa, casi salvaje, que vive en cada uno de los largos planos, y que se echa muchas veces de menos en ese otro tipo de cine comercial. Ya que, como dijo Jean Marie Straub, “en las películas de hoy se echa de menos poder contemplar la belleza del viento moviendo los árboles“.

Imagen de "Nana".

Como dijimos, el argumento tiende a la abstracción, a ir ampliando su radio de acción con cada visionado, pero lo podríamos resumir como la pequeña aventura de una niña que, viviendo en medio del bosque con su madre, tendrá que enfrentarse al poder de la muerte de la única forma que las personas aún por crecer saben hacerlo: apostando por la vida.

Partiendo de un sorprendente principio, que dejará boquiabierto a más de uno, en su representación directa de una violencia que muchos de nosotros, hipócritas, nos negamos a aceptar, “Nana” va abandonando progresivamente el terreno de lo real para convertirse en poco más que en una poesía de lenta cadencia, en la que los diálogos son sustituidos por bellas imágenes del bosque y de la convivencia, totalmente alejada de los cánones de un guión narrativo tradicional, entre Nana y su madre.

Rodada esta fábula mínima con ojo de fotógrafa por Valerie Massadian (una cineasta que antes se dedicó, con éxito, a la imagen fija y a la que pudimos Entrevistar en exclusiva), que tenía claro que quería combinar la inocencia de una niña con lo salvaje de la naturaleza (como si de una Blancanieves vacía de moraleja se tratara, como si cogiéramos una fábula infantil y, con una lupa, aislásemos sus elementos icónicos y los dispersásemos a lo largo de una narración abierta y ambigua), “Nana” abunda en largos planos en los que, progresivamente, lo turbio le va ganando la partida a lo hermoso.

nana_1

Se trata, en definitiva, de una pequeña poesía campestre (dura poco más de una hora) que consigue proyectar una mirada sobre el mundo, la mirada particular de una niña de cuatro años que va construyendo el filme a medida que este avanza, apuntalándolo con sus pequeños gestos cotidianos (no en vano Massadian se pasó meses y meses trabajando con su pequeña actriz, para aprender de sus gestos y sentimientos y no imponerle un guión previo que en su boca quedaría falso).

Lo que en otras películas no supondría más que un inconveniente, el hecho de que la producción se enfrentaba a un presupuesto considerablemente bajo, aquí se reconvierte en virtud y el minimalismo en guión, dirección e incluso en gesto parece ser una sincera búsqueda de la verdad, un intento por armar una pequeña obra de artesanía.

Erigida “Nana”, pues, en una verdadera película-voyeur cuyo interés no va más allá de explorar el tan personal mundo de una niña y su relación con la vida y la muerte, se trata de un visionado atípico (por su lentitud, por su apuesta por la imagen y no por el diálogo, por su abertura hacia lo ambiguo y no lo concreto) pero potente que seguramente habría sido imposible de producir sin los actuales circuitos de producción y distribución digital independiente, que permiten que pequeñas grandes obras como ésta lleguen a un público muchas veces despistado por la batería de estrenos hollywoodienses multicolor.

Por suerte, “Nana” ha conseguido llegar a las salas de cine: hagámosle un favor, hagámonoslo, y vayamos a verla.

Una Crítica de cine de Ricardo Jornet.

Acerca de Ricardo Jornet

Simpático redactor de Cineralia; no tan simpático estudiante de cine.

Mira esto

Crítica de Un sol interior

Crítica de Un sol interior. Una historia de la soledad

Cada año la actriz Juliette Binoche tiene varios trabajos, en esta ocasión es en Un sol interior de …

Deja un comentario