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Perder la razón. Espinas en el Amor

El director belga, Joachim Lafosse, nos trae “Perder la razón”, un drama romántico sobrecogedor, que no creo que a nadie deje indiferente; con actores de la talla de Tahar Rahim, Niels Arestrup, que ya actuaron juntos en “Un profeta” y la bellísima Émilie Dequenne que nos regala una brillante actuación.

Joachim Lafosse se caracteriza por profundizar en los dramas, ésta es su cuarta película y en todos los guiones, en los cuales siempre colabora, ha recurrido a este género y lo sabe tratar al milímetro mostrando las debilidades del género humano, hasta donde puede llegar y lo que puede llegar a sufrir.

Mounir (Tahar Rahim) es un joven marroquí que vive con el doctor Pinget (Niels Arestrup), quién de alguna manera le adoptó y le ha dado una estabilidad en la vida así como intentar que termine unos estudios. Pasan los años y comienza una relación con Murielle (Émilie Dequenne), su amor es tan grande que deciden casarse lo antes posible, y así comenzar una vida en común. La pareja sigue viviendo y de alguna manera dependiendo del doctor, alguien absorbente y que no influirá de buena manera en su matrimonio que se desestabilizara de manera insospechable con el paso de los años, hasta llegar incluso a la tragedia.

Crítica de "Perder la Razón".

Aunque a primera vista la pareja desprende felicidad y su vida parece un camino de rosas, las espinas llegarán pronto, y se dejan entrever en miradas de terceros que no aprueban ese amor tan compacto, y que terminará por deshacerse en el tiempo, porque el amor, que se debiera convertir en cariño y respeto, se quedará en indiferencia nada más.

Poco a poco, en “Perder la razón”, el director te va adentrando en un mundo complejo, desilusionado, en unas vidas desestructuradas por el egoísmo que habita alrededor de los personajes, por esa presión externa de la vida que un componente de la pareja no parece ver, y que desde la butaca te dan ganas de decirle: “chico reacciona”.

Dos culturas, dos mundos desiguales, ideales arrebatados, sueños rotos por un no saber compartir los sentimientos, y dejarse llevar por el conformismo y no luchar por la familia. Una desgarradora historia que te golpea mucho más el corazón si cabe, cuando sabes que está basado en hechos reales, porque la vida es compleja y a veces la complicamos más todavía, pero en ese caso también es cruel con los personajes principales.

La felicidad, aunque no lo parezca, no ha dejado cimentar su relación, porque esa relación se ha visto coartada de libertad, algo necesario para desarrollar todo en esta vida, hasta el amor sin libertad no es amor. He aquí una manera de ver como se pierde la felicidad por momentos, sin darse cuenta en qué momento de sus vidas la cosa ha cambiado y ya no pueden dar marcha atrás.

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“Perder la razón” muestra cómo puede que alguien dé más que el otro, puesto que uno de ellos ama sin medida, sin topes y la persona amada no se dé cuenta de ello, o simplemente no lo valore, por influencias, cultura o simplemente egocentrismo.

Hay momentos de la cinta que se reflejan que el amor el ciego porque no se dan cuenta de lo que hacen, cómo lo hacen y en contra de quién lo hacen. Los sentimientos a flor de piel en todo momento, y el nivel se incremente a medida que pasan los minutos para llegar a un final demoledor, que te deja sin palabras.

Si algo es de alabar en este trabajo, además de su impecable guión, es cómo la cámara capta los cambios en los semblantes, en las miradas, un trabajo arduo y complicado para plasmar sentimientos a veces inclasificables en muchos momentos: dolor, ausencia, pena, desesperación, debilidad psicológica, ver como las emociones se reflejan en sus rostros y nos cuentan sin palabras lo que llevan dentro.

Ese trabajo es además una obra de los actores que hay que decir que están a la altura y sobre todo el papel femenino que interpreta Émilie Dequenne, haciendo una labor impecable durante todo el metraje dándole la entonación perfecta en dicción (hay que verla en versión original) y en actuación en todo momento; realmente para mí es el personaje que más carga emocional conlleva, porque se refleja en ella todo lo que hay a su alrededor, marido, hijos y demás personajes.

Una Crítica de cine de Susana Peral.

Acerca de Susana Peral

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