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Crítica de 3 Corazones

Un melodrama melancólico con un guión rico que va desgranándose poco a poco en un tema peliagudo como es el amor.

Del país galo nos viene otro de esos dramas, en esta ocasión sin ser una gran obra, si es un trabajo interesante y lleno de recovecos emocionales, de vivencias paradójicas y complicadas que el corazón y el destino ha abocado a situaciones en la vida en las que tienes que elegir y tomar decisiones que pueden arrastrar a muchas de las personas que te rodean, desde luego los vecinos franceses como siempre son especialistas en poner de manifiesto las jugarretas del amor de manera magistral.

3 corazones como su título evoca es la historia de tres personas que de alguna manera se han visto arrastradas amarse y que por circunstancias del destino no ha sido de la manera más adecuada y esto les ha llevado a ser infelices.

Crítica de 3 Corazones

Marc pierde un tren y esto le hace conocer a Sylvia, quedan para otro día, esta se presenta en la cita pero Marc llega tarde, esto les hará llevar a cada uno a otros derroteros. Marc conoce a otra chica Sophie y esto hará que las cosas se compliquen.

3 corazones es un drama romántico que a veces gira hacia el thriller, un melodrama melancólico con un guión rico que va desgranándose poco a poco en un tema peliagudo como es el amor, tanto correspondido como el no correspondido como es el caso… o viceversa. Una película en la que no se aprecian culpables, todos son víctimas de alguna manera del azar y de la casualidad y como no; de los caprichos de las flechas de Cupido que apuntan sin remedio y se clavan a veces sin demasiado acierto.

3 corazones como se apuntaba al principio no es una gran obra pero si es una película adictiva, en la que se ansia como se resolverá el desenlace de un nudo marinero echo por un recluta y que no se sabe si conseguirá desliarlo o habrá que cortar para empezar de nuevo.

Los actores son un puntal básico en este trabajo; Charlotte Gainsbourg actriz con papeles llenos de dificultad y personalidad como demostrara en Nymphomaniac, Melancolia o Samba como trabajos más recientes son garantía inequívoca de que el director de Adios a la reina o Villa Amalia, Benoît Jacquot apuesta seriamente por esta película, sin olvidar por supuesto a la Chiara Mastroianni que en este trabajo comparte cartel con su madre y precisamente hace de hija de Catherine Deneuve que no necesita presentación y en esta película hace un trabajo correcto como viene regalándonos últimamente.

Benoît Poelvoorde es el que rechina un poco en la obra ya que sus papeles siempre han estado vinculados a la comedia y este tiene un peso dramático consistente en toda la trama y sus gestos faciales no le ayudan mucho para el drama pero que solventa a medida que el papel coge base difuminándose cuando se funde con los demás personajes.

Sin duda una película curiosa y valiente que merece la pena disfrutar.

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