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Crítica de El Viaje. Un alegato al diálogo de obligado visionado

Puntuación:

A la película no le falta dinamismo, ni tensión, logra atrapar al espectador en esa batalla dialéctica entre dos enemigos que están condenados a entenderse con la única voluntad de acabar con cuatro décadas de guerra civil en Irlanda del Norte.

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Interesante película nos llega de Irlanda, un cine que si por algo se caracteriza es por ser valiente y por exponer sus vergüenzas, es un cine comprometido y sin complejos, habla de sus miserias como una forma de redimirse de sus errores del pasado con la intención clara de calar en las nuevas generaciones para intentar que no se repitan. Lejos queda En el nombre del padre y las sagas que llegaron después para denunciar las atrocidades que se cometieron en ese largo conflicto y que marcaron un destacado sello de identidad irlandés.

Crítica de El Viaje

Con el ya acostumbrado “basado en hechos reales” nos llega El Viaje un filme que nos acerca a una historia poco conocida, romántica e inteligente de cómo se llegó al difícil acuerdo de paz entre católicos y protestantes.

El viaje es un documento interesantísimo de obligado visionado, dos posturas antagónicas con los ideales incrustados en el fanatismo y enemigos irreconciliables como Martin MCGuinness líder del Sin Fin y el inquebrantable unionista Ian Paisley. Estos opuestos líderes no consiguen sentarse en una mesa para negociar, entonces idean un inevitable viaje donde se vean obligados de alguna manera a compartir un pequeño espacio que les haga acercar posturas y cambiar la historia reciente de un país azotado por el sin sentido terrorista.

Nick Hamm nos brinda un trabajo teatral llevado a la gran pantalla por lo que estamos ante una dirección difícil para evitar por todos los medios que así sea. dirige un trabajo complicado ya que todo transcurre en el habitáculo de una furgoneta. El formato que nos ofrece puede parecer claustrofóbico, pero nada eso ocurre, ya que es consciente de que para evitar que el espectador se siente agobiado o tienda al aburrimiento hace muchos descansos para evitar precisamente que se vuelva agónico.

Los diálogos son muy ricos y contundentes, la historia atrapa y no solo por el sentido si no por lo didáctico, las interpretaciones ayudan mucho a que no decaiga la trama, son de un gran peso interpretativo por parte de los veteranos actores Colm Meaney y Timohy Spall que hacen que la historia nos envuelva y nos acerque hacia un final que se sabe de antemano, pero nos ilustra muy bien como fueron las circunstancias, condiciones y sobre todo las dificultades en las que se sucedieron para alcanzar la deseada paz.

A la película no le falta dinamismo, ni tensión, logra atrapar al espectador en esa batalla dialéctica entre dos enemigos que están condenados a entenderse con la única voluntad de acabar con cuatro décadas de guerra civil en Irlanda del Norte. La trama avanza de manera clara en un progreso que va desde la indiferencia absoluta, pasando por la hostilidad y las recriminaciones hasta la eventual empatía que los acerque.

El viaje es un alegato al dialogo, que puede servir a muchos gobiernos con conflictos internos donde las heridas abiertas no dejan ver ese punto de luz al que acercarse. Sin ir más lejos nuestro ejemplo sobre el gran problema de Cataluña o las décadas de terrorismo etarra.

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