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Crítica de En el ojo de la tormenta. Vívela desde dentro, te sentirás culpable

Into the Storm es la experiencia más refrescante del verano 2014, si además la disfrutas en uno de los pases especiales con agua y aire de verdad te sentirás en el centro del mayor tornado que puedas imaginar.

En el ojo de la tormenta da lo que promete, una gigantesca tormenta de proporciones bíblicas, con tornados enormes, efectos especiales intimidadores y algunos momentos aterradores, pena que el reparto humano que acompaña a la tormenta no esté a la altura. Sus enormes nubes verticales tienen más profundidad interpretativa que la mayoría de sus protagonistas.

Además ese estilo de falso documental le da un aire ligeramente estúpido que solo se oculta cuando los tornados toman el papel protagonista.

En el ojo de la tormenta transcurre en un solo día, 24 horas en la ciudad de Silverton, una pequeña población de Estados Unidos que es azotada por una serie continuada de tornados que no tienen precedentes en la zona.

Toda esta tranquila ciudad queda a merced de enormes ciclones erráticos y mortales, mientras un experimentado equipo de cazadores de tormentas predice que solo es el principio, que lo peor está aún por llegar. La mayoría de la población busca refugio, mientras que ellos, equipados con los mayores avances tecnológicos, corren hace el vórtice, hacia el mismo centro del tornado, poniendo a prueba sus capacidad y hasta dónde está dispuesto a llegar, un verdadero cazador de tormentas, para lograr esa foto única, esa instantánea, que solo se consigue una vez en la vida.

En esta historia prevalecen los efectos especiales y los impresionantes tornados muy por encima de los dramas humanos, cuando la tormenta deja paso a sus inocentes víctimas todo resulta bastante menos emocionante.

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Pocas veces hemos sido testigos en el cine de tornados de semejante magnitud, rodados con brío y desde el mismo centro del desastre, el director se las ingenia para que en semejante desastre interpretativo cada segundo de metraje de los tornados sea francamente entretenido y más si con suerte podeís disfrutar de la experiencia en uno de los cines preparados para la película. Dos salas, una en Barcelona y otra en Madrid (Cinesa Mendez Álvaro), que proponen un viaje al verdadero centro de la tormenta con aire y agua de verdad, realmente intimidador, os lo digo por experiencia.

En el ojo de la tormenta es uno de esos pecados veraniegos que harás que te sientas culpable pero que no podrás evitar.

Acerca de Rafael Calderón

Crítico de cine, Director y Redactor jefe en Cineralia. Admito que soy un enamorado del séptimo arte que no duda en recordar que como dijo aquel, "Nadie es perfecto"

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