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Canciones en vez de palabras. 7 diferentes opciones para conocer el cine musical

Los musicales siempre han generado diversidad de opiniones en el ámbito cinematográfico. Tanto la crítica de cine, como el público se han debatido entre el amor y el odio por este tipo de películas. Lo cierto es que, pese a todo, la gran mayoría de estas producciones acaban siendo muy rentables para la taquilla y sus canciones recordadas durante generaciones.

Especial cine musical.

  • Grease, hormonas adolescentes a ritmo de rock&roll.

Este es y será siempre uno de los musicales más populares de todos los tiempos, sus canciones se siguen oyendo todavía hoy en cualquier buena fiesta. Los amores entre el chulito y la inocente acompañados por un paisaje plagado de cadillacs brillantes, batidos y hamburguesas, faldas de vuelo cautivaron el corazón de muchos en su estreno en 1978. Tanto Olivia Newton-John que interpretaba a la dulce Sandy, como el rebelde Danny de John Travolta, recibieron una nominación a los Globos de Oro de aquel año por su interpretación de esta inolvidable pareja. Por su parte en las dos bandas que los acompañan también aportan humor a esta historia de amor algo ñoña. Las Pink Ladies, con Stockard Channing a la cabeza, maravillosa en su papel de Rizzo, tenían su reverso en los T-Birds, dirigidos por Kenickie, interpretado por Jeff Conaway. A pesar de la sencillez de la trama, o su caída en los típicos tópicos, canciones como Summer Nights o You’ re the One that I want, hacen que valga la pena ver esta película, y volver a la adolescencia pero ambientada en los 50. Después de todo, ¿quién no ha imitado los movimientos de Travolta cantando Greased Lightning?

  • Moulin Rouge, La Traviata pop.

En 1848, Alejando Dumas hijo publica La dama de las camelias, una novela que cuenta los amores imposibles entre en una prostituta de gran belleza pero débil salud, y un joven totalmente enamorado de ella, a los que el destino y los planes del padre de él separan irremediablemente. Cinco años después, Verdi la convirtió en la ópera más célebre de todos los tiempos, La Traviata. En 2001, Baz Luhrmann reinventó el clásico junto a Nicole Kidman y Ewan McGregor, la pareja que vivía su amor trágico y prohibido en el cabaret más famoso del mundo, el Moulin Rouge. Siendo una apuesta totalmente arriesgada, la película resucitó el género, ya que no contaba con mucha música original, sino que incluía en la banda sonora canciones de artistas tan diferentes como Madonna, Elton John o Nirvana. Hay muchas razones para ver esta película, pero yo destacaría la fabulosa interpretación de Nicole Kidman, que le valió un Globo de Oro, y el momento que Ewan McGregor y ella cantan subidos en el elefante/suite presidencial, repasando diferentes éxitos de la música romanticona.

  • La novia cadáver, el amor post mortem según Burton .

Aunque en 1993, Tim Burton ya demostró que la inspiración gótica plagada de calaveras, arañas y tumbas, no estaba reñida con el género musical, con su inolvidable Pesadilla antes de Navidad, doce años más tarde volvió a mezclar lo siniestro con lo melodioso en La novia cadáver. Basada en una leyenda judía-rusa, en el que un joven que ensaya para su boda, pone, sin saberlo, el anillo de su prometida a una joven difunta que fue asesinada y abandonada en el altar, y que por lo tanto debe casarse con ella. Lo muerto se mezcla con lo vivo, sobre todo en la divertidísima escena de la boda entre Emily, la novia cadáver, y Víctor, doblados por los imprescindibles de Burton, Helena Bonham Carter y Johnny Depp. Estupendo el momento en el que Emily y Víctor están tocando el piano y la mano de ella se le escapa del brazo debido a su entusiasmo, y por supuesto la canción de los esqueletos a ritmo de jazz, Los restos del día.

  • El mago de Oz, el eterno arco iris.

Salida de la mente del novelista L. Baum, El mago de Oz tuvo su versión cinematográfica en 1939 de la mano de nada más que de cuatro directores entre los que estuvieron Victor Fleming y George Cukor. La gran sorpresa de la película, aunque ya había debutado en el cine, fue Judy Garland, en su primer papel protagonista como Dorothy, la huérfana que en su vuelta a Kansas desde el país de Oz, ayuda a un espantapájaros a ganar un cerebro, a un hombre de hojalata a tener corazón, y a un león cobarde a volverse valeroso. El mago de Oz ha tenido siempre una gran repercusión en la cultura popular americana, mientras que el precioso tema Over the rainbow, versionada hasta en 143 ocasiones entre ellas por Elvis Presley o Louis Armstrong, además de recibir el Óscar, ha sido considerada como la mejor canción del cine, por el Instituto Americano Cinematográfico.

  • Chicago, la locura del jazz&gin.

De las 7 películas tiene Rob Marshall a sus espaldas, solo dos no son musicales, Memorias de una Geisha, y la última entrega de Piratas del Caribe. Chicago, es sin duda su mejor creación que le valió el Óscar en 2002 a la mejor película, además del galardón que consiguió Catherine Zeta-Jones por su interpretación de Velma Kelly, una artista cabaretera encarcelada por el asesinato de su marido y su hermana. En la cárcel se encuentra con Roxy, Rennée Zellweger, una aspirante a artista, que ha matado a su amante. Para defenderlas ambas está el abogado corrupto Billy Flint, Richard Gere. De una película como esta, absolutamente deliciosa y trepidante, es imposible destacar un número musical en concreto, pero yo me quedo con el tango de la galería.

  • Sonrisas y lágrimas, partituras basadas en hechos reales.

Si los musicales suelen tirar bastante hacia el sentimentalismo, Sonrisas y lágrimas, es uno de los más edulcorados de todos los tiempos. Basado en hechos reales, cuenta la historia de los Von Trapp, una familia numerosa de aristócratas austriacos, cuya particularidad es lo bien que cantan. Perseguidos, tras la ocupación de su país por los nazis, deben escapar a través de las montañas, así sucede en la película, ya que en realidad lo que hicieron fue irse de gira a Estados Unidos todos juntos. En 1965, Julie Andrews se ponía en la piel de María que pasa de ser monja, a institutriz de siete niños, y por último a adorable madrastra de todos ellos. Algo ñoña, lo cierto es que Sonrisas y lágrimas (originalmente, The sound of the music) es todo un clásico del género musical. ¿Quién puede olvidar como se aprenden las notas musicales con canciones como Do-re-mi?

  • Mamma Mia, Abba viaja a Grecia.

En 1968, Gina Lollobrigida aparecía en Buona Sera, Mrs. Campbell, una comedia de enredo en la que una bella mujer italiana que había tenido tres amantes americanos, se reúne con ellos más de 20 años después. Durante todo ese tiempo, ella les ha estado pidiendo dinero para mantener a su hija, de la que desconoce cual es el verdadero padre, y ha amasado una fortuna a costa de los tres hombres. En 1999, Catherine Jonson se inspiró en esta película, y tomando las canciones del grupo sueco Abba, creó el musical Mamma mia, que ha dado la vuelta al mundo. Casi 10 años después, la directora Phyllipa Lloyd eligió a Meryl Streep para que protagonizara su adaptación a la pantalla. En el papel de su hija, Amanda Seyfried, que fue descubierta entonces por mucha gente, y que demostró que era la que mejor se defendía cantando, lo que le ha valido repetir en este género en la recién estrenada, Los Miserables. La película es 100% recomendable para pasar un buen rato, y cantar las famosas canciones de Abba. Momentos inolvidables: la canción Dancing queen, y los créditos finales que guardan una sorpresa.

Un artículo genial de Irene Chaparro.

Acerca de Rafael Calderón

Crítico de cine, Director y Redactor jefe en Cineralia. Admito que soy un enamorado del séptimo arte que no duda en recordar que como dijo aquel, "Nadie es perfecto"

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