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Crítica de La delgada línea amarilla. Una road movie amable, sencilla y muy honesta

Puntuación:

La delgada línea amarilla es una historia sin fisuras, sin dobleces, pero con la naturalidad de la vida, de los pesares y de los anhelos.

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Con la tónica general de nuestra cartelera llega una película que fecha de 2015, La delgada línea amarilla de Celso García, con guion y director al frente del trabajo. Una road movie que pudiera plantearme como un trato a lo profesional, pero que aborda todas las capas del ser humano y de la sociedad en sí, y en su fusión.

Crítica de La delgada línea amarilla

En La delgada línea amarilla una cuadrilla de 5 hombres es contratada para que pinten la línea divisoria de una carretera que une dos pueblos. No se conocen entre ellos y tendrán que convivir, trabajar y viajar juntos, en la vieja camioneta del que será el capataz. En quince días tendrán que realizar doscientos kilómetros, distancia que dará para mucho más que para pintar, en cada conversación tendrán una lección de vida, y verán muchas líneas las que separan el bien y el mal, la vida y la muerte, la felicidad y la amargura.

Celso García evita las florituras para llevar a cabo su labor en el film. El poso narrativo es sencillo pero contundente y firme en cada uno de los personajes, que va desnudando lentamente, interior, para dar paso a su exterior y al conjunto mezclando las emociones de cada uno de ellos.

Todas esas capas que quita de cada uno de los protagonistas se contrasta con el contrario, unas veces uno tiene que callar, para que el otro hable y viceversa, pero ensalza el hablar con la mirada, que trasmite con mucha solidez.

Paisajes áridos, acompasados por el paso de los protagonistas que esconden todo lo que callan, y que a la luz de sus compañeros poco a poco y sin tapujos dejarán salir la verdad, para bien o para mal.

La delgada línea amarilla es una historia sin fisuras, sin dobleces, pero con la naturalidad de la vida, de los pesares y de los anhelos. Un guion que utiliza el paisaje, su sequedad, la llanura o frialdad, para plasmar cada parte del metraje y de los personajes, que se difuminan con los planos de la cámara, las emociones van en color y en emoción en conjunto, nunca se salen de la nota.

Interpretaciones sobrias, dispares en cada personaje, unas frías otras desenfadas, pero cada una compensando la contrario para ver como las personas se compenetran en la convivencia de la historia.

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